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domingo, 22 de marzo de 2020

Begaña (11.040 dm.)

Habida cuenta del tiempo disponible para poner en orden mis asuntos, aprovecho para reseñar nuestra última excursión.

El viernes, 14 de febrero, nos acostamos con una ascensión en mente para el sábado pero nos desayunamos con las noticias sobre la mala calidad del aire en la zona de Éibar. Por suerte, guardaba en la recámara una ruta que no llegamos a hacer en Navidad y, bien de mañana, nos dirigimos a Lekunberri. Nuestro objetivo: Begaña (11.040 dm.), en pleno valle de Basaburua.

Tras el redesayuno largamente esperado en Lekunberri, nos dispusimos a seguir las indicaciones del GPS para llegar hasta Arrarats, comienzo de la ruta. Craso error. Hasta Beruete, la carretera es ancha y cómoda pero, a partir de ahí, se convierte en una pista hormigonada con una anchura más que justa. Los tres kilómetros se iban descontando a cuentagotas mientras nos cruzábamos con un buen número de coches con remolques de perros arrimados en los arcenes. Un cartel de batida de jabalíes nos explicó la abundancia de vehículos pero no nos tranquilizó lo más mínimo.

De cualquier forma, llegamos a Arrarats y dejamos el coche junto al bonito frontón. Calzamos las botas y comenzamos a subir.



Cruzamos junto a lo que fue el bar del pueblo y tomamos una cómoda pista que iba ascendiendo junto a las últimas casas. Así, entre charlas y fotografías, llegamos a las campas de Otsola. Recordamos a Josean y a Pilar, con quienes, ya hace años, ascendirmos a los cercanos Ernaitzu e Ireber y desde donde divisamos este pequeño valle escondido con la promesa de ir algún día.



Tras un refrigerio continuamos la ascensión por el hayedo dormido y llegamos a la cima cubierta donde depositamos la nota en el buzón.



Era temprano y comimos allí mismo, desandando nuestros pasos disfrutando de una deliciosa tarde de invierno.

PD: Josean, Pilar, nos adelantamos. Otro día volvemos con vosotros.

2 comentarios:

imunain dijo...

¡Que la FORZA os acompañe!

Sergio dijo...

Forza para todos, Iñaki. Vayamos engrasando las botas, la rutas siguen ahí, esperándonos.