www.flickr.com

martes, 6 de marzo de 2018

Larrazpil (10.690 dm.)

Abstraídos de cualquier consideración climática, el sábado nos propusimos degustar un buen redesayuno, coronar Larrazpil y disfrutar de su hayedo y de las vistas sobre la Sakana. Adelanto que nuestra suerte fue dispar respecto a nuestros objetivos.

Comenzamos redesayunando en Lekunberri. La hora era temprana para lo que viene siendo habitual en nosotros pero el día había amanecido claro y los ciclistas habían arrasado con las existencias. Sin embargo, un par de napolitanas y un cruasán con chocolate saciaron nuestras necesidades de hojaldre sin mayor problema.

(Napolitanas y cruasán con chocolate no solo en los extremos)


Terminado el ágape, nos dirigimos a Madoz, en el valle de Larraun. Aparcamos frente a una casa rural, junto a un autobús, lo que nos hizo pensar en algún tipo de ruta organizada por el monte, aunque no vimos nada parecido en todo el día. Decir que el pueblo es muy pequeño aunque cuenta con una iglesia preciosa y un frontón que prometía visita posterior.


El camino se inicia tras la iglesia y lo hace subiendo decididamente. No es algo que nos agrade. Es mucho mejor tener un llaneo al principio para calentar un poco antes de coger altura. Achacamos a eso, y al mareo previo por lo sinuoso de la carretera, el que a Asier le costara coger ritmo. A la media hora de ascenso aquello no mejoraba y Nieves le comprobó la temperatura, echó un vistazo a la garganta y sentenció: "Es el virus".

Efectivamente, el virus que andaba rondando por el colegio de los muchachos le había pillado en el peor momento (aunque ninguno sea realmente bueno). Así las cosas, y sin ser nada grave, ellos regresaron y Aimar y yo tomamos el mando de la expedición decididos a continuar hasta la cima por el honor de la familia (y porque aún era temprano y hacía bueno).

El camino discurre por una pista hasta que se adentra en el hayedo. Casi todo el desnivel se hace al comienzo con lo que el resto del sendero fue un cómodo paseo. Está bien señalizado con las marcas habituales a las que se le ha añadido una más de color naranja, quién sabe por qué motivo (tal vez alguna carrera organizada). Al tiempo llegamos al dolmen y encaramos la rampa final.


Aunque encarar tal vez no sea el verbo más adecuado. El camino no existe sino que un manto de hojas cubre cualquier senda que pudiera existir. El hayedo también oculta cualquier rastro de cumbre con lo que realmente lo que hay que hacer es ir subiendo por donde buenamente se pueda e intentar llegar a lo más alto. No nos fue mal.

Llegamos fácilmente a la cima y buscamos el buzón. ¡Susto!


El buzón no solo estaba roto sino que marcaba Iruandiko (1.067 m.). Por fortuna me había informado y sabía que la chapa estaba equivocada. Sin embargo, estaba completamente lleno de agua y nos fue imposible dejar la nota.

Decidimos no entretenernos más y bajar enseguida. En el camino de regreso nos encontramos con un hombre que subía. Le saludamos y se detuvo a preguntarnos:

_¿Por aquí se va al dolmen?
_Sí, mira, coges el camino ese que gira a la izquierda y sigues las señales rojas, blancas y naranjas.
_¿No hay pérdida?
_No, no, está bien marcado. Sigues las señales que te digo y llegas enseguida.
_¿Qué señales?
_Las que te he dicho, las rojas, blancas y naranjas.
_Sí, ya, pero de qué color. Cuál de todos.
_...
_...
_Los tres colores, las marcas están en los árboles o en las piedras y tienen los tres colores.

Hice una foto mental de su cara por si la veía en las noticias y necesitaba dar parte a la policía foral.

La familia se reunió antes de las dos de la tarde y paseamos por Larraun antes de regresar a casa. Aún quedaba tarde y muchas cosas que hacer.


PD: Volveremos cuando la primavera esté reventona porque el paisaje del hayedo promete cuando se cubra de verde tierno.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Con tantas luces no perderemos jamás la senda, jajajaja...

Saludos y enhorabuena.

Iñaki

leitzaran dijo...

Pero llegásteis al dolmen...

Sergio dijo...

No te entiendo, leitzaran, la foto así lo atestigua. ¿O es que hay otro más?

eresfea dijo...

Cómo me gusta ese entorno, Sergio. El sábado 16 de marzo estuvimos paseando por allí. Recomiendo la salida y llegada por Goldaratz. Se pueden hacer varias cimas menores y estar solo en el bosque.

Sergio dijo...

Apuntado el apunte. Esperaremos al incipiente verdor de las hayas.