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domingo, 28 de enero de 2018

Las medidas en la cocina

Estando conectado a Facebook me asalta la publicidad del cubo medidor de-fi-ni-ti-vo. Es la solución del siglo XXI para toda esa gente que no entiende el concepto de "cucharilla de café", "cucharadita" o "cuchara sopera" aunque tal vez sea más adecuado pensar que es para toda esa gente que no tiene en casa una cucharilla de café, una cuchara pequeña o una de sopa.


Reflexionando sobre el asunto, me vienen a la cabeza mis primeros pinitos en la cocina de la mano de mi madre y mi abuela. Son momentos en los que uno asume que su mente científica, tan acostumbrada a medir cantidades con precisión, tiene que ser superada en pos de alcanzar la verdad sobre el bizcocho.

De ellas aprendí que "cucharilla de café" o "cucharada sopera" son tanto medidas de volumen como de peso. También me di cuenta de que las cucharas que cada una usaba en su casa eran de distinto tamaño pero que cuando mi abuela hacía el bizcocho en nuestra casa sabía igual que el que hacía en la suya pero distinto al de mi madre.

Tal vez estos cubos sean para la gente que no tiene abuela o para aquellos a los que su madre no les enseñó a cocinar. Sin embargo hay medidas que ambas me transmitieron y que yo lo haré con mis hijos. Son más bien conceptos que nunca podrán ser definidos en forma de volumen o peso, verbigracia, "tanto como nada" o "un sí es no", y el imposible "tu echa hasta que quede así".

PD: Éste último se refiere al hecho de abrir el grifo de la fregadera y meter el bol debajo para añadir agua a la masa de los frisuelos.

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