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lunes, 20 de noviembre de 2017

Ánimos

Nos llegan ánimos desde Murumendi.


PD: Y funcionan.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Grandes titulares.

Titular de un diario cualquiera:


¡Dios mío! ¡Tienen que ser enormes!

PD: Aunque en una radiografía solo se ven los huesos.


miércoles, 8 de noviembre de 2017

Murumendi (8.680 dm.)

El sábado, 4 de noviembre, bajo la amenaza de chaparrones vespertinos, fuimos a Murumendi (8.680 dm.).



Manteniendo las buenas costumbres nos detuvimos en el Kox-kor de Lazkao para el redesayuno; no hay nada como un buen cruasán para ambientar una ascensión.



Ya de nuevo en marcha, continuamos hasta el alto de Mandubia. Dejamos el coche en el aparcamiento de la Venta, calzamos las botas y emprendimos el camino por el pinar. Al rato, llegamos a la zona de los túmulos. Tan cerca de Todos los Santos y ni una flor. Pobres, nadie se acuerda ya del Hombre del Neolítico.

Volvimos al sendero y, llegando a la altura de la ermita de San Gregorio, unos disparos cercanos nos sobrecogieron. Cierto que habíamos visto en el aparcamiento media docena de coches con cofre para perros pero hasta ese instante no habíamos oído nada. Entre disparo y disparo, un piar rítmico se adivinaba entre la maleza. Poco más tarde los disparos cesaron. No así el piar, que continuaba ajeno a todo. Visitábamos la ermita cuando, por el camino, aparecieron cazador y sabueso; uno con la escopeta al hombro y el otro con un collar que era el que emitía los pitidos. Les saludamos cuando pasaron a nuestro lado:

_Aúpa.
_Aúpa.
_Un poco escandaloso, ¿no?
_Sí, la verdad que sí.

Y siguieron su camino.

Nosotros continuamos el nuestro, subiendo y bajando, hasta que llegamos al collado Larrarte, donde nos detuvimos a tomar un pequeño refrigerio en un banco de piedra.

Ya nos quedaba poco y emprendimos la ascensión con el corazón henchido de energía (y el estómago de pan con chocolate). Pasamos por una fuente taponada y enfrentamos el último repecho mientras comenzaba a refrescar. Ya en la cumbre, dejamos la nota en el buzón y disfrutamos de unas mínimas vistas entre las nubes antes del regreso.



Descendíamos tranquilos cuando, llegados a un cruce, una pareja con dos perros nos adelantó por la derecha. Caminábamos por un prado lleno de vacas Milka cuando uno de sus chuchos se fue corriendo a ladrar a una de ellas. El pobre animal, asustado, giraba la testuz hacia los ladridos y hacía lo que podía. El perro, como loco, corría a su alrededor hasta que le mordió en una pata y volvió donde los dueños quienes, indiferentes, habían pasado de todo y seguido su camino. No me gusta imaginar las cosas que imaginé.

Comimos donde habíamos almorzado y nos volvimos a detener en la ermita. Llegamos a la Venta de Mandubia demasiado tarde para un chorizo, aunque viendo el tipo de gente que salía de comer me entran las dudas de que no fuera más restaurante que venta.

Pd: Sí, bueno, es una expresión. Nunca es tarde para comer un buen chorizo al bajar del monte.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Calendario noviembre

Noviembre siempre promete mucho con eso de empezar con un día de fiesta.


PD: A ver cómo acaba.