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lunes, 30 de octubre de 2017

Apaños

Llega el otoño, llueve en la calle y con el cambio horario la noche llega antes. Los niños estudian. Recostado en el sofá me invade el sopor de un domingo anodino.

De pronto, la imaginación vuela y nos imagino en una casa de piedra en algún valle pirenáico. Cubierto por mi manta siento el calor de la chimenea e incluso el aroma de las castañas asadas cosquillea en mi nariz. ¿Castañas asadas? Me levanto y me asomo por la puerta entreabierta de la cocina. Al fondo, Nieves me sonríe, pícara.



PD: El consuelo de los que no tenemos chimenea.
PD2: Esa puerta entreabierta "sin querer"...

martes, 24 de octubre de 2017

Besaide (5.550 dm.)

Tenemos que volver al monte pero no sabemos a que provincia ir, si a Gipuzkoa, a Vizcaya o a Álava. ¿Por qué elegir? ¡Vayamos a las tres! Y así, a pesar de los chaparrones del sábado, fuimos a Besaide (5.550 dm.)

Con eso del mal tiempo y las dudas, salimos algo tarde de casa. Si a ello le unimos que no teníamos información de primera mano para el redesayuno se entiende que lo lleváramos de casa y nos lo tomáramos mientras calzábamos las botas en el barrio de Udala de Mondragón.

Tomamos el camino habitual y, al poco, nos encontramos con una zona de castañas tardías. Hemos perdido las dos últimas semanas y no pensábamos encontrar nada pero, sin ser el exceso de otros años, llenamos la bolsa para pasar el invierno.

(No siempre dejamos la del medio para las ardillas)


Llegados a un cruce, tomamos el desvío de la derecha, señalado con marcas rojas y blancas. El carreteril subía demasiado directo y me di cuenta de que no era el que queríamos coger. Descendimos un poco y tomamos el desvío a la izquierda, encontrando enseguida las marcas blancas y amarillas.

El camino discurría subiendo y bajando. ¡Ay esas bajadas cuando vas! ¡Qué duras son al volver!

El bosque estaba lleno de pájaros; pocas veces hemos oído piar tanto. Llegados a un claro, vimos a lo lejos un corzo. Cruzamos las miradas un rato hasta que cada uno siguió su camino.

Poco antes de llegar a la fuente de Besaide, un claro entre las nubes nos dejó ver el monte que no íbamos a subir hoy.


Ya en la cumbre, nos paseamos por los tres territorios. El monolito que marca la frontera entre las tres provincias nos sirvió para hacer las fotos de rigor y comimos al abrigo de los cuatro escudos tallados en piedra (incluido el histórico de Gipuzkoa, con sus cañoncitos y todo).


Las vistas desde lo alto sobre el Anboto son espectaculares; y aquí sí está bien empleado el adjetivo.


Descendimos para ver el nuevo monumento al montañero y tomamos el camino de regreso a casa.

Un paseo por el barrio de Udala cerró nuestra jornada de retorno.



PD: Tengo que informarme de esos pasos comprometidos de Udalaitz.

domingo, 15 de octubre de 2017

Triatlón

El jueves, aprovechando la fiesta y el buen tiempo, nos marcamos un triatlón no previsto que ríase usted del Ironman.

Aunque no respetamos el orden estricto de la prueba, comenzamos con las bicis recorriendo los bidegorris de San Sebastián. El afán de exploración nos hizo decantarnos por ir hacia Lasarte y conocer ese nuevo tramo que lo termina de unir con Zubieta. La temperatura era agradable y la marcha no muy fuerte por lo que el paseo, aun siendo largo, no nos costó demasiado. Llegados a Zubieta, nos detuvimos a descansar en casa de unos amigos. Mientras los niños jugaban en el jardín,  nosotros charlamos largo rato hasta que el reloj de chorizo se terminó y nos tuvimos que ir. La vuelta fue más cómoda que la ida y estábamos en casa a primera hora de la tarde.

El día era demasiado bueno como para dejarlo pasar, nos cambiamos rápidamente de ropa y nos fuimos a la playa a darnos un chapuzón. El gusto de sentir el agua fresca en las piernas palpitantes nos llevó a pensar que el orden de las pruebas en el triatlón no es el correcto.

Como nos faltaba una disciplina más para completar las tres pruebas, al volver de la playa nos fuimos corriendo a por unos cruasanes para merendar.



PD: Que nos sirvieron de trofeos, todo sea dicho.

jueves, 5 de octubre de 2017

Juegos de mesa

Hacemos escala en nuestro paseo sabatino en un centro comercial popurrí con libros, electrónica y video-juegos de acceso libre (sí, ESE centro comercial). Deambulamos por la zona de juegos de mesa y cómics cuando nos topamos con un hombre agachado hurgando en los estantes. Habla con su mujer.

_Vamos a ver éstos, que parecen interesantes.

Coge un juego de mesa titulado "El viaje del Beagle". Se reconoce fácilmente porque la caja tiene la apariencia de un libro antiguo. La verdad es que tiene una presencia magnífica, aunque esconde un pero.

_¡Sergio, mira, ven a ver! - dice en voz alta.

Un chaval, de unos catorce años, que está hojeando un cómic, se digna a levantar la vista y hace un gesto de indiferencia hacia su padre.

_¡Venga! ¡Ven! ¡Que esto es interesante! - repite.

El chaval se acerca desgastando moqueta.

_¿Qué te parece si cogemos éste, Sergio? - pregunta el padre obteniendo un filial gesto de hombros.

_Venga, pues lo cogemos. Ya verás cómo te gusta.

Visto el cariz que va tomando el asunto, intervengo.

_Hola, perdona. Ese juego es una expansión.
_....
_Es que te hace falta el juego original para jugar a ese. Se añade al juego original para jugar más partidas.
_Ah, bueno, es que tampoco es que sepa nada del tema.

El chaval ya se ha ido tan sigilosamente como vino.

_¡Sergio! ¡Ven! ¡Mira! Este señor sabe mucho de esto y nos va a aconsejar.

( ¿Señor? ¿sabe mucho? ¿aconsejar? Puf, dónde me he metido.)

_Tranquilo, no hace falta que venga el chaval. Veamos, tú que quieres.- le pregunto, ya metido en faena.
_Es que queremos que deje de jugar tanto con la maquinita y juegue a algo distinto, a esto de juegos de mesa, que están muy de moda.- responde el padre mientras la madre asiente, silenciosa.
_Ah, vale, muy bien. Entonces sería mejor que empezárais por un juego sencillo para los tres antes de meteros en algo más complicado. Mira, ahí tienes el Catán...
_No, no, no, nosotros no queremos jugar, queremos que juegue él. Nosotros no tenemos tiempo.
_Bueno, es que lo divertido de esto es jugar en familia. Nosotros ...
_Ya,- interrumpe- pero es que no tenemos tiempo.
_Entonces,-digo sin insistir más- tendrías que buscar algo que se pueda jugar en solitario. Por aquí no hay nada.

Le recomiendo una tienda cercana donde nos aconsejan bien y tienen más oferta. Se despiden dándonos las gracias y les veo irse mientras que el chaval ya ha sacado el móvil y empieza a ejercitar sus pulgares.

PD: Espero que tengan sitio en casa para guardar una caja sin abrir. 

lunes, 2 de octubre de 2017

Calendario octubre

Octubre avanza con paso firme hacia el corazón del otoño.


PD: Falta pan para tanto queso.