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miércoles, 12 de abril de 2017

Ya no hay gata en mi leñera

Recuerdo con nostalgia a la gata tuerta de mi leñera y sus cachorros de colores, también recuerdo a Azulejos y los suyos. Sin embargo, este año ya no hay gata en mi leñera, ya no hay cachorros que se asomen entre los troncos. El plato del zaguán permanece vacío pero nadie rasca la puerta reclamando lo suyo.


Los pájaros nos despiertan de buena mañana con sus trinos y las vacas de Malaquías rumian al son acompasado de sus cencerros. Seguimos diciendo "las vacas de Malaquías", aunque ya murió hace tiempo y las vacas son ahora de su hijo.

Nuestros cachorros duermen plácidos en la cama. Sus flequillos asoman de entre las mantas moviéndose al compás de su respiración. En breve despertarán y reclamarán lo suyo entre abrazos y besos.

Pd: Y sus trinos alegres llenarán la casa.

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