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jueves, 22 de diciembre de 2016

Tutturre (12.820 dm.)

El sábado, 10 de diciembre, dos años después de nuestro último intento y con fuerte viento del oeste, coronamos Tutturre (12.820 dm.).

La ocasión era propicia para afrontar nuestra (posiblemente) última cumbre del año. El tiempo se preveía fresco y sin lluvia y, aunque las jornadas invernales tienen pocas horas de luz, podíamos lograr nuestro objetivo sin apurar hasta el crepúsculo.

Todos esos cálculos incluían, como no, nuestro redesayuno en Lekunberri. Estaba el Ogiberri muy transitado para lo que tenemos acostumbrado pero encontramos mesa para tomar energías antes del esfuerzo.

Dejamos el coche en unas campas de Albi excepcionalmente vacías y lo achacamos a que todavía estábamos en el macro puente de diciembre. Aún y todo, encontramos bastante gente en la ruta hasta Beloki, desde paseantes hasta montañeros de orientación.

El primer tramo del camino se nos hizo corto y entretenido. Si hay que elegir entre el calor, el frío, la nieve y el "fresco de jersey", me quedo con esto último como el mejor tiempo para andar cómodo en el monte. Llegamos antes de lo previsto al corazón de Aralar y dejamos al Beloki a nuestra derecha.

Nos dirigimos con decisión hacia el Tutturre. Evitamos rodeos y pisamos (y nos pincharon) algunas matas de argoma. En nuestro descargo, decir que no había un sendero definido y que lo que pisan las vacas muy bien lo podemos pisar nosotros. Poco a poco la cima de nuestro objetivo empezó a dibujarse sobre la loma cercana. A nuestra espalda, los Pirineos; memorable instante.


Bajamos al collado que Tutturre comparte con Alborta y que da inicio al ascenso. Una pareja de una cierta edad descendía con cuidado. Nieves había visto al hombre junto al buzón de cumbre pero no a ella. En un principio no le dimos mayor importancia; luego sabríamos el por qué de aquellas caras largas.

Debo reconocer que, por un momento, la pareja me hizo dudar. Mis notas indicaban que la mejor ruta de ascenso era por el lado este y ellos venían por el oeste. Ponderando ambas opciones mi lado organizado venció, giramos a la izquierda y empezamos a subir. Unas ovejas nos miraban como diciendo "ya tardáis".

Buena elección.

Cruzamos el karst y, tras salir de él, vimos el camino franco hasta la cumbre. En el último tramo se adivinaba lo que parecía una cornisa relativamente estrecha. Se había levantado bastante viento y, según fuéramos subiendo, iría a más. Decidí extremar el cuidado y aceleré el paso para llegar primero y poder estudiar bien la situación. Ingenuo de mí, creo que hace ya tiempo que no puedo hacer ciertas cosas. Así que pedí amablemente que me dejaran adelantarme unos metros y llegué a la zona problemática.

La perspectiva nunca es buena en la montaña.

El tramo tenía anchura sobrada y solamente una ligera sensación de vértigo podía hacer que tuvieras que echar mano a algún niño despistado.

Llegamos arriba en pleno vendaval. Miramos hacia la vertiente opuesta por si había una ruta más sencilla para descender y nos acordamos de la pareja del collado; Madrelamorhermoso. Volveríamos sobre nuestros pasos.

Dejamos la nota en el buzón setero, primo del vecino Alborta (aunque éste está entero) y buscamos refugio al socaire para comer nuestros bocadillos.


De vuelta, nos detuvimos en Lekunberri. Queríamos disfrutar del ambiente y del resto del día y, mientras los niños jugaban en la plaza, nosotros nos tomamos un café y esperamos a que se encendieran las luces de Navidad.

PD: Posiblemente la última cumbre del año.
PD2: Solo posiblemente.
PD3: Por los pelos pero este año pisamos nieve (bueno, pisamos, pisamos,...).



1 comentario:

Anónimo dijo...

Gran, bella cumbre, zorionak.

Iñaki