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lunes, 12 de diciembre de 2016

El juego de las deducciones

Llega carta para los muchachos. El remite indica "Tolosatik", será la nota del buzón de Uzturre. Asier llega a casa y se la damos.



_Mejor esperamos a Aimar - dice. Le hará ilusión.

Y le esperamos. Pero en tanto que llega, cogemos la carta, la miramos, la remiramos y empezamos a jugar a las deducciones.

Empieza Asier.

_Yo creo que es de una chico joven, así, de mi edad.

Sigo yo. Miro la carta al trasluz (está permitido, no son trampas), me fijo en las letras y me doy cuenta de un detalle en su base: las han escrito apoyándose en una regla. Lanzo mi deducción.

_Pues yo pienso que es de una mujer, más o menos de mi edad o algo más. No es muy mayor porque las letras no son preciosistas y las mismas palabras no son exactamente iguales, y lo de apoyarse en una regla no me parece un truco muy actual. Además, parece que la nota está envuelta en otro papel, y ese no es un detalle de niños.

Cuando llega Aimar y abre la carta, nos abalanzamos sobre él. No hay nada más en el sobre que la nota envuelta en el papel que hemos visto, nada que nos dé más pistas sobre el autor o autora del envío.

Por la tarde, viene mi hermana a casa y le enseñamos la carta para que participe del juego.

_¡Uy! Yo también uso la regla para escribir las direcciones.

PD: Nuestro queso preferido es el Emmental.
PD2: Querido Watson.

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