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sábado, 8 de octubre de 2016

Nobleza navarra.

Allá por el 2003, Iñaki Perurena junto a su hijo, Inaxio (que por aquel entonces contaba diecinueve años), hacían una exhibición en la Plaza Easo de Donostia. Tuve ocasión de echarle doble morro al asunto y no lo dudé. Me colé dentro del vallado (primer morro) y dejé a una embarazadísima Nieves sentada en un banco (segundo morro). Teniendo cuidado de no molestar (por mi bien más que otra cosa), estuve todo el tiempo haciendo fotos y disfrutando en la fila -1 de todo el evento.

Durante estos años, estuve presentando estas fotos a diversos concursos internacionales y me dieron varios premios. Supongo que el efecto de un hombretón corriendo con una mole esférica de piedra al cuello les tuvo que haber llamado la atención.



De siempre les he tenido mucho cariño y las he guardado con cuidado todos estos años. Es Perurena un hombre que nos cae bien y que representa muchos valores que compartimos. 

Por otro lado, saltamos en el tiempo y, la semana pasada, Aimar fue a pasar la noche fuera de casa con el colegio. Uno de los destinos de la excursión era Peruharri, el caserío de Iñaki Perurena que tiene habilitado como museo en honor a la piedra; a la piedra de levantar (el que pueda). Uniendo ambos hitos, Aimar y yo hablamos y quedamos en que intentaría que Perurena le firmara las fotos.

El chaval anduvo algo reticente al principio pero, llegado el momento ...



PD: Su mujer regenta la primera carnicería de Leitza (entrando por el lado guipuzcoano) y tiene un chorizo buenísimo "para los niños" (ejem).
PD2: ¡Bien por Aimar! ¡Bien por Iñaki!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bravo por tí, por Aimar, y por Iñaki.
Tuve la oportunidad de visitar Peru Harri y merece mucho la pena.
Agurrak,
Iñaki

Sergio dijo...

Lo hiciste con el grupo de monte del colegio ¿verdad? O lo hiciste a título personal.

Anónimo dijo...

La próxima que te acerques a Leitza, además del chorizo puedes comer en un sitio que te dan y atienden como en tu propia casa. Pregúntame.
Imanol