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domingo, 30 de octubre de 2016

Cuestión de perspectiva.

Este domingo se ha vuelto a cambiar la hora. Una hora de ahorro, dicen. Una hora más para hacer lo que quieras, comentan.

Entre cambiar de hora a todos los relojes de la casa (¡ay, las cámaras de fotos!) y escribir esta entrada del blog, ya se me han ido 30 minutos.

Me voy a hacer un bizcocho.

PD: No creas, no solo es escribir la entrada del blog, también hay que pensarla. Bueno, no mucho, hay cosas que se escriben solas.

domingo, 23 de octubre de 2016

No mirar atrás.

Asier está haciendo un trabajo en el ordenador. Le piden que escoja tres CD y que comente varias cosas sobre ellos. Yo estoy en el sofá, leyendo un libro en el iPad. De pronto, se para y me pregunta:

_Aita, ¿qué es un CD?
_¿Un CD? ¿No sabes qué es un CD?
_Sí, bueno, sí lo sé, pero me dicen que escoja tres CD de música.

Me levanto y abro un cajón. Tras una infructuosa búsqueda me acerco a él y abro la aplicación de música del ordenador.

_Mira, cuando hablan de un CD se están refiriendo a un álbum de música.
_...
_¿Ves este disco de La casa azul? A esto llaman un CD, al álbum completo.
_Pero no es un CD.
_No.
_¿El CD son todas las canciones?
_Sí, bueno. cuando un grupo de música o un cantante sacan un nuevo disco se están refiriendo a eso, a un álbum. También lo llaman CD porque se vende en ese formato.
_Vale.

No le veo muy convencido. Hago una búsqueda rápida en Google y veo que la tienda de música de iTunes, la primera que empezó a vender canciones sueltas, se puso en marcha el mismo año que nació él. Asier nunca ha comprado un CD y dudo mucho que lo haga; yo creo que tampoco lo volveré a hacer. Tampoco parece entender que alguien fuera capaz de comprar todas las canciones de un grupo sin haberlas escuchado y sin que todas le gustaran. Dudo si hablarle de las tardes que pasábamos en las tiendas de discos revisando portadas. No sé si se ha perdido algo por el camino pero no creo que vaya a mirar atrás.

Por la tarde le llevo a una tienda de discos a tocar un vinilo.

PD: En realidad tampoco era una tienda de discos, era la FNAC.
PD2: Los CD viejos, si los cuelgas de una cuerda en tu ventana, sirven para espantar pájaros.

martes, 18 de octubre de 2016

Igorin (4.570 dm.)

El sábado, 15 de octubre, tras un viernes en el que se abrieron los infiernos, aprovechamos una carambola de las borrascas y un corredor de viento sur para salir al monte a disfrutar. Nuestro objetivo, Igorin (4.570 dm.).

La cercanía de la zona de Landarbaso chocaba de frente con nuestra costumbre del redesayuno; aunque algo hicimos.


Comenzamos a andar temprano (concepto relativo donde los haya) y tomamos la ruta hacia Urdaburu. Este mareante comienzo de otoño, con sus días de calor y borrascas, nos habían hecho dudar sobre la recolecta de castañas. Sin embargo, la jornada nos iba a deparar agradables sorpresas. No habíamos andado muchos metros cuando Nieves se detuvo.

_Aquí es.- dijo.

Y fue allí.

Tras pisar erizos (de castañas), dejar su parte a las ardillas e intentar esquivar con mejor o peor suerte lo que seguía cayendo del árbol, guardamos los siete kilos de delicias de otoño en las mochilas y continuamos camino. Esos siete kilos añadieron un punto de dureza a la ruta que bien valió la pena. Quién sabe si esos regalos seguirían allí a nuestra vuelta.



En el collado Malmazar abandonamos la ruta a Urdaburu y coronamos una loma antes de tomar rumbo a Igorin. Bajamos una pendiente, que sabíamos que nos iba a costar remontar a la vuelta, y nos cruzamos con gran variedad de coloridos ciclistas y los restos de algún cazador; estamos en la época de pasa de la paloma y algún disparo que otro se encargó de recordárnoslo.

Llegados al pie de Igorin, cruzamos la valla y comenzamos a subir. Las zarzas del inicio demostraban que no era un monte muy habitual en los recorridos de la zona. Sin embargo, aunque la ruta estaba casi borrada y apenas se distinguía, una infinidad de hitos de piedra nos fue guiando hasta la cumbre.


Coronábamos la cima cuando, al quitarnos las mochilas, nos dimos cuenta de que había alguien más con nosotros. Sentado en una piedra, un hombre mayor descansaba.

_¡Uy! Hola.-dijimos.
_Hola.- contestó.
_Regalo de día ¿verdad?
_Sí, la verdad es que sí. ¿De dónde sois?
_De Donosti.
_Yo vengo de Oiartzun. Suelo venir mucho. No es normal que me encuentre con nadie por aquí.
_Ya. La verdad es que el camino está un poco abandonado.
_Desde Oiartzun está mejor. ¿Por dónde habéis venido?
_De la zona de Urdaburu.
_Ah, ya. Hay muchos cairns para seguir la ruta. ¿Habéis visto los dólmenes?
_No.

Y nos habló de los restos megalíticos de la zona y cómo localizarlos. Hablaba sosegadamente y daba la sensación de que le agradaba que estuviéramos allí.

Dejamos la nota bajo el ala del buzón palomero y comimos tranquilos al calor de un sol de otoño. Él se había apartado a una roca próxima y miraba hacia el interior, hacia los montes, dejando el mar a su espalda. A ratos, canturreba y, a ratos, parecía meditar. Tras recoger nuestras cosas, nos saludamos con un gesto y allí lo dejamos, sonriendo. Descendimos con cuidado y nos entretuvimos un tiempo con los dólmenes y mehires que nos había comentado antes de iniciar la vuelta.


Regresamos despacio, disfrutando de uno de esos días en los que no quieres irte de la montaña. Unos de esos días sencillos y completos que llenan el corazón.

PD: Ya en casa, nos encargamos de llenar otros huecos.


sábado, 8 de octubre de 2016

Nobleza navarra.

Allá por el 2003, Iñaki Perurena junto a su hijo, Inaxio (que por aquel entonces contaba diecinueve años), hacían una exhibición en la Plaza Easo de Donostia. Tuve ocasión de echarle doble morro al asunto y no lo dudé. Me colé dentro del vallado (primer morro) y dejé a una embarazadísima Nieves sentada en un banco (segundo morro). Teniendo cuidado de no molestar (por mi bien más que otra cosa), estuve todo el tiempo haciendo fotos y disfrutando en la fila -1 de todo el evento.

Durante estos años, estuve presentando estas fotos a diversos concursos internacionales y me dieron varios premios. Supongo que el efecto de un hombretón corriendo con una mole esférica de piedra al cuello les tuvo que haber llamado la atención.



De siempre les he tenido mucho cariño y las he guardado con cuidado todos estos años. Es Perurena un hombre que nos cae bien y que representa muchos valores que compartimos. 

Por otro lado, saltamos en el tiempo y, la semana pasada, Aimar fue a pasar la noche fuera de casa con el colegio. Uno de los destinos de la excursión era Peruharri, el caserío de Iñaki Perurena que tiene habilitado como museo en honor a la piedra; a la piedra de levantar (el que pueda). Uniendo ambos hitos, Aimar y yo hablamos y quedamos en que intentaría que Perurena le firmara las fotos.

El chaval anduvo algo reticente al principio pero, llegado el momento ...



PD: Su mujer regenta la primera carnicería de Leitza (entrando por el lado guipuzcoano) y tiene un chorizo buenísimo "para los niños" (ejem).
PD2: ¡Bien por Aimar! ¡Bien por Iñaki!

sábado, 1 de octubre de 2016

Calendario octubre.

Entre el viento sur precoz de este septiembre y las lluvias de comienzo de octubre, no sé qué fotos de nueces y castañas voy a hacer este año.


PD: Sí, bueno, vale, y coger.