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viernes, 9 de septiembre de 2016

Mala publicidad.

Si algo nos han enseñado películas como Terminator o Robocop es que no es buena idea dar la espalda a un engendro robótico de dimensiones destacables que puede destrozarnos con una simple caricia. Y menos aún andar toqueteando sus circuitos como si no fuera a pasar nada.




PD: Además, el mayorcito tiene pinta de estar a dos días de jubilarse con lo que aún si cabe tendría que tener más cuidado.

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