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miércoles, 24 de febrero de 2016

Cocineros sociales.

Sociedad, esa palabra que en San Sebastián está asociada de forma indefectible con el buen comer. Esa palabra que divide a la propia sociedad en dos, los que son socios de una y a los que les invitan, guarda siempre en lo más profundo una gran pregunta. No me refiero al origen del Universo,  no, es algo más trascendente. Tampoco me refiero al menú, aunque van por ahí los tiros. La gran pregunta, en toda reunión en una sociedad, es: ¿Quién cocina?

En algún momento, escondido en la memoria individual, se encuentra esa situación que nos decantó pertenecer al selecto y aclamado grupo de los cocineros o al de la mayoría de los meros recoge-platos. El éxito social, la cumbre del donostiarrismo, profundiza en un método educativo alejado de colegios e institutos.

De primero un bacalao al pil-pil.


Y de postre, una tarta de arroz.


PD: Aimar, pintando maneras.
PD2: Recogí los platos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

... y que entren muchas mujeres,
y que no se pueda fumar.
Porfa-plis.
Iñaki

Sergio dijo...

Mis muchachos son chicos del siglo XXI. Todo eso les pilla ya lejos.