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lunes, 8 de febrero de 2016

Cine clásico.

A la mayoría de vosotros os sonará la imagen de una película muda en blanco y negro en la que un cohete impacta contra el ojo de una luna de cartón piedra. El cohete es gigantesco y desproporcionado, y la luna se queja, molesta; no se lo reprocho. Esa película se titula "Le voyage dans la Lune" (Viaje a la Luna", en español), data de 1902 y su autor es Georges Méliès.

Sí, seguro que os suena pero ¿cuántos de vosotros la habéis visto? Nosotros, sí. Dura unos 8 minutos y se proyectaba frente al Ayuntamiento de Donostia, estas navidades, en la carpa que La Caixa tenía montada con una exposición dedicada a su autor.



Este francés de acentos puñeteros fue todo un personaje durante los comienzos del cine. Su vida estuvo llena de altibajos; de imaginación desbordante, creando nuevas técnicas; de magia y fantasía. De hecho, monta la primera sala de cine en un teatro dedicado a las actuaciones de magia. Sustituye así los espectáculos en vivo por las imágenes grabadas pero, sobre todo, se introduce en el mundo de los feriantes. Un mundo, el de éstos, ya desaparecido pero que, por aquel entonces, era la vanguardia del entretenimiento del país (y me refiero a la Francia anterior a la Primera Guerra Mundial). Son ellos los que llevarán sus películas de pueblo en pueblo, y los que enseñen a la gente el nuevo lenguaje visual. Sin embargo, su triunfo será su ocaso, y visto el éxito económico del nuevo arte, la proyección itinerante será prohibida, a favor de un nuevo negocio más fácilmente controlable por el estado.

La película y su biografía las podéis encontrar en la red. Son retazos de una historia que nos lleva hasta donde estamos ahora y que vale la pena leer.


PD: Si la veis, atentos a detalles que, hoy en día, se siguen empleando en las películas.

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