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sábado, 9 de enero de 2016

Mola viajar.

Durante las vacaciones, Asier tiene que hacer unos deberes para la asignatura de Lengua. La profesora les ha pedido que escojan una ciudad, busquen información en internet, copien unas fotos y hagan un powerpoint con una exposición de dos o tres minutos.

Me lo comenta y decidimos aprovechar el viaje navideño para ver a los primos y hacer el trabajo sobre Oviedo. Así, respecto a la información, nada de copiar y pegar de la wikipedia. Son años ya por aquellos lares y tenemos suficientes datos como para ir cumplidos: lugares para visitar, monumentos, edificios emblemáticos, iglesias ("Aquí hicieron la comunión los primos"), paisajes... Incluso apuntamos alguna que otra curiosidad de los ovetenses (o carbayones), como su amor por los árboles, los perros vagabundos y las estatuas de bronce.


Ya metidos en harina, no queda otra que hacer también las fotos. La lluvia, que no ha aparecido en todo el invierno, pretende aguarnos la fiesta, pero no lo consigue y da un toque muy ambientado a las imágenes. Asier y yo, recorremos la ciudad buscando los mejores encuadres y él le da al botón de la compacta.

_¿Hago otra, aita?
_A ver... no hace falta, perfecta. ¡A la siguiente!

Vamos con cierta prisa. Compromisos familiares y trabajo no son buena pareja, pero vamos quedando en diferentes lugares con la familia y aprovechamos el recorrido para hacer la labor.

Hay un momento de crisis cuando buscamos una instantánea que abarque las fiestas del martes de campo y de los San Mateos. Un conocido escaparate, cerca de la plaza del Fontán, nos saca del apuro.


Antes de volver a casa, Asier termina de montar el trabajo y nos lo enseña. Por lo que sabe de sus compañeros, tendrá que competir con Nueva York, Londres o Madrid.

Lo tendrán difícil para igualar esos chorizos.

PD: Todas las fotos son de Asier.