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lunes, 28 de diciembre de 2015

Compras por internet.

Estas Navidades hemos comprado bastante por internet, entre otras cosas, mis nuevas botas. Son de la marca alemana Salewa y tienen una horma que se ajusta bien a mi pie, por otro lado, bastante ancho. No son las primeras que compro aunque, hasta ahora, lo había hecho en la página española. La compañía tiene en su web alemana una sección de Outlet con muy buenos precios, donde venden un montón de productos de temporadas pasadas. Son productos que ya no están de moda pero, mira por dónde, es algo que no me quita el sueño. Buscando y rebuscando, encontré un par que me gustaban y, lo típico, revisé las características del modelo (en la web española), comprobé la talla (dos veces) e intenté hacer el pedido; no pude. El sistema reconoce que se está accediendo desde fuera de Alemania y lo bloquea. Como el mundo se divide entre los que saben de informática y los que conocen a alguien que sabe y, estando yo en el segundo grupo, me dejé aconsejar por mi amigo Rafa y solucioné el bloqueo del navegador. A partir de ahí, no hubo problemas aunque el envío estuviera dirigido a fuera de Alemania. La sorpresa fue cuando llegó el paquete.

Vale que iba a ser un regalo, pero lo que se compra por internet hay que comprobarlo, no vayas a encontrarte con una flamante piedra delante de tus hijos el día veinticinco. Así que lo abrí y las miré. En principio, todo parecía estar bien, hasta que me di cuenta de una cosa: las dos eran del pie izquierdo. ¿Las dos? ¡Sí, las dos!

Un sudor frío me recorrió la espalda. Ahora tenía que ponerme a reclamar en la página web y explicar todo el asunto; y lo peor de todo es que tenía que ser en alemán. Salewa tiene página española e internacional, donde puedes comprar en español o en inglés, pero la web alemana es solo alemana. Con los apaños del navegador había conseguido comprar allí, pero ahora estaba vendido. Pensé en tirar de traductor de google, pero no me fío demasiado. Por suerte, tengo un amigo que sabe alemán y me puse en sus manos. Le di toda la información, links, datos, números de registro y me puse a rezar.

Me respondió a la media hora:

_Sergio.
_Dime, Miguel.
_Tu pedido está bien.
_¿Cómo que está bien?
_Sí, en tu pedido dices que quieres un par de botas del pie izquierdo.
_¿Y eso?

Y me explicó.

La historia es que Salewa se fundó en Alemania en 1935. Durante la segunda guerra mundial suministró de botas y guarniciones de cuero al ejército y, una vez terminada ésta, entró en crisis. Pero como buenos alemanes, salieron enseguida del agujero con varias ideas nuevas. Una de ellas fue cubrir las necesidades de los cientos de mutilados de guerra. Así, Salewa, vendía a los que les faltaba un pie o una pierna, únicamente calzado del pie que les quedaba. Parecerá una tontería, pero ese gesto, bien orientado publicitariamente como "ayuda a nuestros veteranos", les valió ser una de las compañías mejor consideradas del país. Y con más motivo cuando todas las demás empresas que colaboraron con el ejército nazi se vieron abocadas al cierre o pasaron por una crisis muy grande (salvo Volkswagen y alguna otra).

Y llegamos al día de hoy, que es donde entro yo. En la web alemana mantienen la tradición, y la gente dispone de la posibilidad de comprar un par de botas de un pie en algunos modelos. Ya no las venden sueltas sino que son un par, pero un par del mismo pie. El precio de ese par es sensiblemente más barato que el de un par normal (incluye algún tipo de subvención social), y ahí es donde caí yo. No hay ningún tipo de control para que la gente no compre dos botas de un pie y dos del otro, y se saque dos pares más baratos. En Alemania no se considera esa posibilidad de aprovecharse del mal ajeno y punto. Si bien es verdad que para comprar en la web alemana hay que hacer los apaños que hice yo, parece que no han tenido problemas hasta ahora. Así que la única posibilidad que tuve fue encargar el otro par. Vamos, que ahora tengo dos pares del 46 y creo que me van a durar un buen tiempo.


PD: Aunque de precio me salieron bien, eso sí.
PD2: ¡FELIZ DÍA DE LOS INOCENTES!

viernes, 25 de diciembre de 2015

Olentzero despistado.

Este Olentzero anda despistado. Yo le pedí unos botones, y él va y me trae esto.



PD: Bueno, tampoco ha ido tan mal; parece que calzamos el mismo número.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Problemas modernos.

Algo pasa con los mapas de montaña que no descansan tranquilos.


PD: Será cosa del internet y los GPS, que no les deja dormir.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Retorno a Santurde.

Este pasado puente de diciembre escogimos, para la escapada anual con nuestros amigos de Bilbao, la sierra de la Demanda, en la zona riojana. Establecimos nuestro centro de operaciones en Santurde, muy cerca de Santo Domingo (el de la Calzada, no el de la isla). Ya habíamos estado con otros amigos en el pueblo pero, como con unos y con otros hacemos cosas distintas, había que estar preparado.

Recordé haber leído en el blog de Iñaki que frecuentaba la zona del río Tirón, aledaña a la nuestra, y abusé de su amistad preguntando por lugares bonitos, ascendibles y accesibles. Amén del Pico San Lorenzo, techo de La Rioja y de la sierra, me detalló varias rutas más, que anoté con cuidado.

Habíamos previsto ir al monte dos de los tres días. Contábamos con un nuevo miembro del grupo, de poco más de tres meses de vida, y teníamos que adaptar las rutas para él. Realmente no porque fuera a venir con nosotros, era demasiado pronto para mochilas, sino porque no queríamos que el grupo se separara demasiado tiempo; al fin y al cabo, solo estamos juntos esos días, y hay mucho que contar. Llegado el momento, terminamos yendo todos al mismo sitio, aunque no al mismo tiempo.

Hace muchos años que mantenemos la tradición de ir juntos por estas fechas y siempre hemos tocado nieve. Más o menos, pero siempre lo hemos hecho. Por diversas razones, los dos días de monte se tornaron en uno, y la salida en grupo se dividió. Por un lado, los representantes del este, dirigimos nuestros pasos al Pico San Lorenzo. El otro grupo, vascos del oeste y del sur, visitarían Ezcaray por la mañana, antes de regresar. Guardé las rutas de Iñaki para otra ocasión, tal vez más próxima al verano.

El día de monte amaneció entre la niebla y dudamos. Sin embargo, un atisbo de clarear se percibía por el sur y salimos rumbo a la estación de esquí de Valdezcaray. El resultado fue comenzar a caminar pasadas las doce.



Mantenemos unos criterios para la montaña en invierno. Siempre dejamos una hora de colchón respecto a la puesta del sol por si acaso (un por si acaso que ya hemos agradecido alguna vez) y contamos que tardaremos lo mismo en subir que en bajar (que no es, pero como sí). Con esas premisas, andaríamos hasta las dos de la tarde, llegáramos hasta donde llegáramos.

La ruta al Pico San Lorenzo, asciende por la pista de esquí; pista de piedras en este caso. Son 7.000 dm. de desnivel, pero se deja subir sin mayores complicaciones y las vistas sobre el valle valen la pena. Ante la falta de manto blanco (salvo en la zona cimera), no es bonita, no es agradecida, pero tampoco le íbamos a hacer ascos.

A las dos de la tarde, a menos de doscientos metros de coronar la cima, nos dimos la vuelta. La cumbre estaba al alcance de la mano (de una mano de doscientos metros) pero no importaba, así tendríamos tiempo de jugar en las manchas de nieve. Los muchachos encontraron lo que parecían los restos del parabrisas de una moto de nieve y lo usaron de trineo hasta que fue el momento de volver.



Bajando de la estación, recalamos en el bonito pueblo de Ezcaray donde, unas pocas horas antes, habían estado paseando nuestros amigos.

El resto de los días nos dimos unas caminatas, carrito de bebé incluido, hasta Santo Domingo y disfrutamos de la feria medieval, bocadillo de chorizo del medievo mediante; sin embargo, no encontramos los famosos lechones girando sobre brasas ardientes. Charlamos, cocinamos, nos reímos. En definitiva, disfrutamos durante esos días de la compañía y de una amistad forjada durante mucho tiempo.

PD: Y nos olvidamos de votar quién hizo la mejor cena.
PD2: La nonna quedó contenta.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Marketing.

Si las pastelerías dejan abiertas sus puertas cuando sacan una hornada para atraer clientes...


PD: A ver si le lo olvidan a mediodía...
PD2: Mmm, aún me pregunto cómo terminé yo pasando por delante de esa tienda.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Luces de otoño.


El invierno es blanco; la primavera, verde; el verano, amarillo. ¿Y el otoño? Ah, el otoño...



PD: Por no repetir una de bosques caducifolios.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Calendario diciembre.

Bueno, éste ya se está terminando. A ver qué preparamos para el siguiente.



PD: Más y mejor. Por lo menos, más, que es bisiesto.