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lunes, 30 de noviembre de 2015

El intercambio (IV).

Hace unas semanas recibí una llamada. Era Josema. Me convocaba en la fecha más próxima y posible para tomar la medida al mundo. La espera se me hizo eterna.

Y así, un año y un día más tarde de nuestro última cita, frente a un café, un libro, un atlas (mini), un lápiz y una excelsa hoja de letra abigarrada, Josema y yo, comenzamos el IV Intercambio.


No es Josema hombre de preguntas fáciles. En el libro que estaba leyendo, "Las medidas del mundo", se cruzan las acertadas observaciones aristotélicas con los viajes en barco y los cálculos de latitud y longitud. ¿En qué momento la cultura occidental dio la espalda a la Tierra redonda y el saber, y abrazó el oscurantismo de la Edad Media? Bueno, ese no era el objetivo de nuestra charla pero el sabio griego nos daba sopas con honda en todos los aspectos.

El origen del rocío, las nubes, por qué no se deben usar las "largas" cuando hay niebla,... Nuestro amigo, Ander, tenía pensado pasar por ahí pero, mientras tanto, seguíamos sin él. Hablamos de la cuadratura del círculo y de por qué las casa no eran redondas si esa era la mejor manera de obtener mayor superficie con menos material; la culpa es de los fabricantes de muebles, obviamente, que no han sabido adaptarse a las circunstancias. Comentamos la figura geométrica paradigma de la eficacia, aunando esfuerzo, aprovechamiento de material y superficie; las abejas ya saben de qué hablábamos. También conversamos sobre las estrellas, cuándo se ven a lo largo del año y cómo Sirio, la más brillante, anunciaba los tiempos de la cosecha (el inicio de las inundaciones del Nilo en el antiguo Egipto).

En un momento de la charla (ya no recuerdo a que altura), Josema sacó una foto. Viajero incansable, como Ander, me enseñaba una imagen de Pont du Gard, en Francia. En ella, se veía su mano sosteniendo un billete de cinco euros y, de fondo, el puente, que en realidad es un acueducto. Me habló de cuando había estado allí con Ander y del baño en el río al finalizar la excursión, como colofón a un día redondo; razón no le faltaba. No me había recuperado aún del ataque de envidia cuando me comenzó a explicar detalles sobre la construcción: los tres niveles de arcos, los agujeros donde sujetar los andamios y las piedras que sobresalían para sujetarlos en el siguiente nivel,... Y entonces lanzó una pregunta: ¿qué gremio era el encargado de hacer los acueductos? Mi impaciente respuesta erró el tiro. Cuando explicó la correcta, todo pareció encajar mejor. Como la dovela clave, la piedra central que cierra el arco. No hay argamasa, solo un precioso equilibrio de fuerzas. Pensad antes de ver la posdata.

No dimos la vuelta a la hoja. Nos teníamos que ir y el tiempo no daba para más. Tal vez haya una segunda parte de este encuentro para tratar lo que se quedó en el tintero. Sí, seguro que la habrá.

PD: Los carpinteros eran los encargados de los acueductos, debido al impresionante trabajo de andamiaje.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Correspondencia.

Los muchachos reciben correspondencia por partida doble.

Por un lado, desde Errenteria, Iñaki remite la nota de Urdaburu, de la excursión que hicimos el día de mi cumpleaños. Asier la guarda entre su cosas, retornando la nota al sobre: "Para saber quién nos la devolvió".




Por otra parte, también hay otra carta con la nota de Iruntxur. En un éuskaro tricolor, Félix, desde Tolosa, anima a los chavales a disfrutar de la Naturaleza.



Mil gracias a Iñaki y a Félix por vuestro detalle.

PD: Mil para cada uno, no quinientas a cada, que en los agradecimientos hay que ser generoso.



viernes, 13 de noviembre de 2015

Doce.

Doce fueron las pruebas de Hércules; doce eran los apóstoles; doce meses hay en el año; y doce son las horas en la esfera del reloj. Doce son también los años que Asier cumple.

¿Qué es importante para un chaval el día de su duodécimo cumpleaños?

Asier lleva nervioso toda la semana. Preparó unas invitaciones para sus amigos y se las entregó el martes. Serán cinco, él, su hermano y otros tres; no hacen falta más. Lo tiene todo planeado: el lugar, las actividades, la bolsa de txutxes que les va a preparar...

_¿Lo vas a celebrar el jueves con los amigos?-le pregunto.
_No, aita, el jueves es para estar con la familia, todos juntos. Lo haremos el sábado.



PD: Y doce son los besos que le hemos estampado en su carita sonriente.

domingo, 8 de noviembre de 2015

BSS 2015.

Ya es la hora y Marc no aparece.

11:01:00
11:01:05
11:01:10
...

Llega uno, pero no es Marc.

11:02:00
11:03:00
...

Esto no es normal; esto no está bien. ¿Dónde te has metido, Marc?

¡Ah, ya! ¡No me acordaba! Marc está en Kenia y este año no viene a la Behobia. Lo ha intentado pero no ha podido ser.

Marc está enfrascado en un proyecto para rebajar la marca de la maratón en menos de dos horas; no él, otro, pero él está en el proyecto.

Es un trabajo a largo plazo, así que esperemos que el año que viene sí pueda venir. Mientras tanto, cambio su acceso en la columna derecha a su nueva web y aprovecho para desearle lo mejor.

PD: Obviamente, este año no hay foto. ¿A quién se la iba a hacer?
PD2: Visitad su web, tiene bonitas fotos (ejem).

jueves, 5 de noviembre de 2015

Publicidad engañosa.

Desigual (R.A.E.):
1. adj. Que no es igual.


A ver si esto va a ser como lo de las 7 diferencias...

1.-El bolso está del otro lado.
2.-...


PD: La "S" esa, la rara, la que parece un "2", no me sale.

martes, 3 de noviembre de 2015

Kakueta (9.240 dm.).

El pasado sábado, 31 de octubre, víspera de Halloween de Todos los Santos, pusimos nuestros ojos en un Erlo, transmutado en Kakueta (9.240 dm.), debido a causas familiares y meteorológicas.

Le había estado dando vueltas (figuradamente) al Erlo durante los últimos días. No habíamos estado con los muchachos en Izarraitz y ya era hora de ampliar horizontes. La subida clásica desde Azpeitia me parecía demasiado humanizada para el esfuerzo que conllevaba y opté por acceder desde la cara norte. Sin embargo, resultó que Aimar estaba invitado a la celebración del cumpleaños de cuatro amigos, cuatro, a la vez y su presencia era requerida. Asimismo, la previsión de vientos fuertes tampoco convertía al Erlo en el mejor candidato.

Así las cosas, con Nieves acompañando a Aimar, Asier y yo quedamos como representantes del espíritu montañero familiar; madrugamos y, a las nueve y media, ya calzábamos las botas desde el área de Zorrospe. El vendaval era intenso y constante, nada de ráfagas.

El viento es uno de los meteoros que más respeto (o miedo) me impone. Básicamente, porque tira cosas que pueden darte y hacerte daño (esto lo saqué de Barrio Sésamo). Y eso, cruzando un bosque viejo, no es lo más adecuado. Sin embargo, al aproximarnos a los árboles, pude comprobar que la plantación de pino joven estaba sana y no había ramas caídas por el suelo. Cientos, miles de agujas, sí que revoloteaban por ahí pero nuestra piel de faquir podría con ellas. Más adelante, el hayedo ocupó su lugar.



Llegamos al collado de Zamaleku en una hora. Llevábamos el paso ligero y, durante un instante, dudamos si continuar hasta el Erlo. Mejor que no.



Giramos hacia Kakueta y comenzamos a coger altura mirando hacia Azkoitia. Llegados a un pequeño collado, cambiamos de orientación y nos colocamos a sotavento, con lo que todo fue más cómodo. Bueno, "cómodo" como concepto relativo, porque lo que nos quitamos de aire, lo ganamos de hojas y barro resbaladizo. Pero como no vinimos al monte a quejarnos, llegamos a la cima, dejamos la nota en el buzón y nos protegimos para comer algo.




El descenso fue cómodo, y no daba aún la una cuando regresamos al coche. En la zona, multitud de niños con sus padres aprovechaban el fantástico día.

Llegados a casa, Nieves y Aimar aún no habían empezado a comer, con lo que, ya puestos, nos unimos a ellos.

PD: Los restaurantes de la zona están pidiendo una nevada para encender la chimenea.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Calendario Noviembre.

Aunque los vientos hayan sido justo ayer.


PD: ¡Que se nos va el año!