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sábado, 31 de octubre de 2015

Por el buen camino de la suavidad.

La historia de los cinturones de judo no es exactamente como la cuentan. Cuando lo lees en la wikipedia o lo oyes por ahí, da la impresión de que, según pasa el tiempo y se asisten a las clases, los niños (en este caso), van cambiando de cinturón. Cierto que en muchos dojos lo hacen así, pero al que asisten Asier y Aimar, lo hacen de una manera ligeramente diferente.

Los primeros colores, blanco, blanco-amarillo, amarillo, amarillo-naranja, naranja y naranja-verde, se guían por un código de puntuación. Cada clase a la que asistes, es un punto. En cuanto sumas una cantidad, cambias de cinturón.

Esa periodicidad coincide aproximadamente con un año académico, de manera que los chavales estrenan color al comienzo del curso. Eso les anima y está bien que sea así. Sin embargo, el color verde marca una diferencia. Ya no hay puntuaciones, sino un examen. Parece sencillo pensar que no será difícil o que, al principio, no será complicado seguir cambiando. No, el examen no es difícil. La cuestión es que es el sensei, el maestro, quien dice cuándo un alumno merece hacer esa prueba. Algunos tardan un año, otros más; muchos no siguen con el judo al terminar la primaria.

Esa espera implica, en cierta manera, superar un escalón hacia la madurez de la disciplina; y está bien que así sea. Lo que cuesta siempre se valora más.

Enhorabuena, Asier.



PD:  Ya has superado a tu padre.
PD2: Yo lo dejé al terminar 8º de E.G.B. y me pasé al kárate.
PD3: Me arrepiento de ello. Es mucho mejor el judo.
PD4: Jopé, cómo farda.

viernes, 30 de octubre de 2015

Intsusburu (9.420 dm.)

El sábado, 24 de octubre, aprovechando el último fin de semana antes de andar toqueteando la hora del ocaso, nos dirigimos hacia Intsusburu (9.420 dm.). Salimos temprano hacia la zona de Alsasua, no sin antes detenernos en Lazkao para la habitual aclimatación.

Como pillaba de paso...


Dejamos el coche frente a las piscinas de Urdiain (algo alejadas del centro del pueblo), junto a un montón de coches, y nos calzamos las botas. En ello estábamos, cuando empezaron a desfilar antes nuestros ojos, lugareños (o no) con cestas llenas de hongos y setas. En realidad, los objetivos estaban bien definidos y quien cargaba con hongos no lo hacía con setas, y viceversa. En concreto, los que llevaban setas, lo hacían con trompetillas de la muerte; hasta no caber más. Especialización, le llaman.

Comenzamos a caminar y enseguida nos topamos con unos castaños a los que nadie hacía caso. Nos pusimos a ello, dejando su parte correspondiente a las ardillas, mientras de la maleza junto al río, seguían saliendo trompetistas. Cargadas las bolsas, proseguimos.

Cogíamos altura rápidamente cuando llegamos al hayedo. A lo lejos, fuera del camino, se oían voces y supusimos que no eran montañeros. Inopinadamente, Nieves encontró un hongo solitario al borde del camino y lo recogió (pobrecito, él). Cuando las voces se acercaron, pudimos ver a tres mocetones batiendo la hojarasca. Sus cestas repletas atestiguaban que habían tenido suerte. Aun así, uno de ellos, al intuir lo que Nieves llevaba en su bolsa, le espetó:

_¡Si se va por el camino, no se cogen hongos!

Y concluyó su gracieta con una risotada que casi le hace caer los hongos (pena de "casi").

Seguimos subiendo, en tanto que ellos mantenían la altura para continuar su paseo, y los perdimos pronto de vista (que no de oído). A partir de entonces, el hayedo fue para nosotros solos.



Al tiempo, llegamos a la cumbre y al buzón. Curiosamente, ambos estaban en la zona guipuzcoana, y rodeados por una alambrada, la marca del GR de la vuelta a Gipuzkoa así lo atestiguaba.

Dejamos la nota y comimos al cálido sol de la primera hora de la tarde. Al bajar, rellenamos de castañas lo que quedaba libre en las bolsas.

PD: Compartimos gusto con los gusanos a cuenta del Edulis, pero ellos eran más y llegaron antes. Tuvimos con qué consolarnos.


miércoles, 28 de octubre de 2015

Desafiando al peligro.


Semáforos en rojo: la última frontera.


PD: Thug life.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Regreso al futuro.

Hoy es el día.


PD: ¿Dónde está mi DeLorean?

lunes, 19 de octubre de 2015

A vueltas con las especies invasoras.

Ojito, avispa asiática, con cómo nos las gastamos por aquí.


 PD: Plumero de la Pampa, eres el siguiente.

sábado, 17 de octubre de 2015

Enaitz (12.960 dm.).

El sábado, 10 de octubre, con días de descanso por delante, nos dirigimos al Santuario de Arantzazu con intención de subir a Enaitz (12.960 dm.).

Hacía mucho que no nos acercábamos por la zona y recabamos información sobre redesayunos y demás. Nuestro guía favorito, como siempre, atento a nuestros ruegos, detalló características y lugares donde hacer acopio de fuerzas (o lo que se terciara). Sin embargo, dos autobuses, llegados minutos antes que nosotros, y un error de interpretación, dio al traste con nuestras dulces expectativas.

El cambio de planes trajo consigo un comienzo temprano en el caminar. El día era agradable, la temperatura de la mañana fresca, y nada hacía presagiar uno de los temores de todo montañero: la masificación.

Asumiendo que nosotros mismos aportamos cuatro personas a dicha masificación, la ruta clásica a las campas de Urbia se vio plagada de gente hablando a voz en grito, grupos numerosos que se detenían a descansar en mitad de un tramo estrecho y que te hacían trepar a la ladera para superarlos, perros sueltos,... Prefiero no seguir.

Llegamos a la fuente de la Vírgen, donde nos hidratamos, sin haber sudado, con ayuda de una hoja de haya.



Al tiempo, divisamos Urbia y giramos hacia Enaitz. Como por arte de magia, el tumulto desapareció y, con ello, resurgió nuestra alegría, algo apagada hasta ese momento.


Siguiendo nuestra costumbre, nos acercamos a la cumbre sin pisar camino previo.


Dejamos la nota en el buzón y descendimos unos metros para comer al resguardo del viento. Las nubes y el aire frío venían de la cresta de Aizkorri, en tanto que de la zona de Arantzazu, el cielo pintaba de azul.


Antes de volver, cometimos un nuevo error y nos acercamos al refugio con intención de comer un pintxo de chorizo. Bueno, por lo menos tenemos el consuelo de que el siguiente seguro que es mejor.

Regresamos por la misma ruta relativamente pronto y nos quedamos por la zona para conocer Legazpia. Lástima que fuera demasiado tarde; los bares interesantes ya no tenían lo que andábamos buscando.

Llegados a casa, nos resarcimos con creces.


PD: Los muchachos encontraron la tienda de txutxes (que no cierra al mediodía).

lunes, 12 de octubre de 2015

Oferta en caravanas.

Sin problemas de aparcamiento; sin prohibiciones; se monta y desmonta en pocos segundos (he dicho desmontar, no plegar).

Precio imbatible.


Se puede escoger el color.

Pd: Del coche.

domingo, 11 de octubre de 2015

Rutas con final feliz (Iruntxur II).

La ruta que sube a Iruntxur sigue una pista bien marcada. Sin embargo, llegados a un collado, nos desviamos de la misma para acceder por una vía más directa a la cima. La senda se internaba en el campo y nos fuimos topando con vallas de alambre, pasos cerrados y accesos complicados, que entorpecían nuestro avance.


El camino no entraña mayor dificultad y discurre junto a una valla que lo separa del bosque. Únicamente en una ocasión no nos quedó otra que echar mano del equilibrio para superar un tramo. Llegamos a la cima cruzando un paso angosto en la cerca y dejamos la nota en el buzón. 



Era temprano y hacía bueno. Los bocadillos fríos de la mochila no se mostraban propicios a ser consumidos y decidimos volver por la pista sin detenernos más. Puestos de cazadores, quads y tractores fueron nuestros acompañantes en el descenso. Daban las dos cuando llegamos al coche.

Yo ya iba maquinando un plan y la hora era la adecuada para mis fines, así que, sin avisar a nadie, puse rumbo a Albiztur en busca de un sitio donde comer caliente.

Y lo encontramos.

Nada más entrar en el pueblo, un cartel de Jatetxe Ugarte me llamó la atención. Bajamos del coche y me acerqué al jardín trasero. Unas pocas mesas (algunas con familias), una especie de riachuelo y un agradable sol daban al lugar un halo de atracción difícilmente superable. Nieves entró a practicar el idioma.

_Kaixo, ¿tienen menús?
_No, menú no, ¡pero algo ya os daremos de comer!

Y así fue. Entre las croquetas y mejillones caseros para los "niños", la ensalada divina, el escalope imposible y el pollo de caserío (la otra opción eran babarrunas, pero el tiempo no acompañaba), casi no hubo sitio para las tartas caseras. De beber tomamos agua, pero los demás se servían de las almadías de sidra que se refrescaban en el riachuelo.



Terminada la comida, salimos a pasear por el pueblo. En todas las puertas, nueces y avellanas secaban al sol. También, alguna que otra plantación de babarrunas delataba la proximidad a Tolosa.



PD: Volveremos con el frío.

viernes, 9 de octubre de 2015

Iruntxur (7.430 dm.)

El sábado, 3 de octubre, dirigimos nuestras aspiraciones hacia Tolosa. Nuestro objetivo, el modesto Iruntxur (7.430 dm.). Nada nos hacía presagiar el desenlace de la aventura; delicioso desenlace, por cierto. Aunque si hubiéramos caído en el otro nombre del monte... Intxurre.

Redesayunamos en Eceiza, donde Aimar dio una segunda oportunidad a la palmera de chocolate, que siguió sin ser para echar cohetes. ¡Ay, los amores no correspondidos!

Nos acercamos al puerto que une Tolosa con Azpeitia por la carretera vieja y dejamos el coche en un descampado. A unos pocos metros, junto a una zona de carga de grava, un nogal llamó la atención a la Eva del grupo como si del árbol del conocimiento se tratara. Y en eso estaba, recogiendo los frutos del suelo, cuando una voz atronadora surgió de la nada avisando de que dichos frutos, efectivamente, eran los frutos prohibidos.

_¡Eh! ¡Que esas nueces las íbamos a coger nosotros! ¡Que tenéis más de cuarenta zonas donde coger! ¡Que está todo lleno por ahí!



La voz venía de un caserío cercano, desde donde el dueño, asomado a un murete, chillaba en su segunda lengua.

La bolsa ya estaba casi llena, así que Nieves decidió no tensar más la cuerda y cejó en su ejercicio lumbar. Guardamos el bolsón en el coche, terminamos de preparamos y comenzamos la ruta que, como no podía ser de otro modo, cruzaba por delante del caserío en cuestión.

Al llegar, el casero volvió a ratificar la propiedad de los frutos, aseverando haber podado las zarzas que rodeaban al árbol, lo que le daba y daría derecho sempiterno sobre ellas. Teniendo el coche abandonado unas horas a merced de azadas, azadones, rastrillos y demás utensilios del agro, yo habría optado por seguir nuestro camino pero Nieves, aplicando su  mano izquierda, intentó apaciguar al "propietario" en su lengua (ese esukaltegi se está amortizando solo).

Mano de santo.

Al oído de su lengua materna, el discurso cambió y nos indicó varias zonas donde seguir recogiendo nueces, aunque alejadas de su ámbito. Dichas zonas se separaban de nuestra ruta, por lo que las apuntamos mentalmente y seguimos camino.

Y aún quedaban cosas por hacer.




PD: Entre otras, subir al monte.

domingo, 4 de octubre de 2015

Eclipse de Luna (y III).

Tras un primer intento infructuoso, y un segundo igualmente fallido, la madrugada del lunes, 28 de septiembre, conseguimos contemplar un magnífico eclipse de Luna.

Antes que nada, una observación a los recién llegados a este mundo de la Astronomía. Olvidaos de volver a tener noticias de este estilo en mucho tiempo. Si no hay Apocalipsis o lunas de sangre de por medio, no hay titulares en los periódicos. Id pensando también en salir de casa: no más observaciones desde el balcón. Y también concienciaos para trasnochar (sin fiesta de por medio) y madrugar (sin una cama cerca para recibiros cuando termine la observación).

Y dicho hecho, sigamos.

Es cierto que la noche fue espectacular. Las pocas nubes de primeras horas auguraban lo mejor; y no defraudó. A las dos de la madrugada aún no se podía apreciar nada de interés, lo mismo que a las tres,  y ambas veces me volví a la cama. Pero a las cuatro, aquello empezó a cambiar, y el colchón se enfrió. Hacia las cuatro y cuarto, Asier apareció por el salón.

_¿Qué pasa, Asier? ¿Te has despertado?
_Me ha despertado la cámara. ¿Ya se ve algo?
_Sí, mira.
_¡HALA! ¡QUÉ PASADA!
_¿Despertamos a Aimar?
_No, si ya lo está.

Una sombra entra por la puerta. Voy a recibirle para que no se tropiece (lo de poner orden en los juguetes es otro asunto pendiente).

_Mira, Aimar.
_¿Qué es eso rojo?
_Es la Luna- dice Asier.
_Jó, qué bonita.

Devuelvo a los muchachos a la cama y se quedan dormidos al instante. Yo sigo, esperando el máximo de ocultación y preparando alguna foto para que Asier la enseñe en clase.


Al día siguiente volvieron las preguntas y las explicaciones sobre el fenómeno de los eclipses. Creo que, esta vez, terminaron de entenderlo.

PD: La profesora de Biología de Asier estuvo al quite y, por la mañana, les mandó que hicieran un trabajo sobre el eclipse. La imagen superior, que ilustra el trabajo de Asier, es la única de su clase no sacada de internet.

viernes, 2 de octubre de 2015

Calendario Octubre.

Empieza la recolección.


PD: A ver ese viento sur...