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sábado, 12 de septiembre de 2015

Tamaños estándar.

Nos acercamos al DECARTÓN a comprar unas cosas para los muchachos; el verano desgasta mucho. Una vez concluidas las obligaciones, nos pasamos por la zona de montaña. A echar un vistazo más que otra cosa; mientras no se nos rompa nada, no hay nada que comprar. Un par de chicos se están probando unas mochilas. Una dependienta les aconseja. Hablan en euskera, pero no importa, el lenguaje del vendedor no entiende de idiomas.

_¿Ésta me queda bien?
_Sí, y además tiene esta cremallera, y este bolsillo, y esta otra cremallera más que además tiene otro bolsillo con cremallera dentro, y esta cosa tan chula que farda un montón,...

Uno de los chavales, en concreto el que se está probando la mochila, está mazao. Vamos, lo que se dice muy mazao. Las mangas de su camiseta, al igual que las costuras laterales, crujen bajo la presión. Las hombreras de la mochila le quedan muy cortas.

Seguimos mirando y la dependienta se va. Los amigos charlan entre ellos y me acerco.

_Perdonad, pero creo que esta mochila tiene la posibilidad de adaptarse a distintas medidas cambiando una cosilla de la espalda.
_Sí, sí, lo hemos hecho.

Y me muestran el artilugio puesto en la posición correcta para su estatura. Pienso en hacer un comentario sobre que esa medida es para un contorno pecho-espalda tipo estándar pero evito ser excesivamente franco.



_Ah, vale, vale, es que te la he visto puesta y... me parece que las hombreras te quedan muy cortas.

Les dejamos con lo suyo y nos vamos. Mientras nos alejamos Nieves le oye decir al amigo.

_¡Ves! Ya te dije que te quedaba corta.

PD: Pero que muy mazao.

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