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viernes, 5 de junio de 2015

Urkiolagirre (10.080 dm) (Anboto y IV)

Bajamos de Anboto con cuidado. Sin embargo, el calor había secado prácticamente todo el camino y no tuvimos mas que alguna que otra culada y una pequeña, aunque aparatosa, herida sangrante que no precisó de cauterización (ánimo, Ri).

Volvimos a la pista.

Ya era primera hora de la tarde aunque, aun así, había gente que empezaba a subir. El día había quedado espectacular, pero en la cumbre se empezaban a formar nubes. Nosotros continuamos hasta la fuente  Pol-Pol y nos quitamos las mochilas para un largo descanso.



La fuente, de aguas ferruginosas, disparó la imaginación de los muchachos y Aimar se llevó una caliza cubierta de óxido a casa. La magnética atracción del hierro. Por cierto, imaginativo invento para no agacharse para beber.



Tras el descanso, nuestros pasos se encaminaron a la pista de vuelta. Sin embargo, la temperatura agradable, el cielo azul y unas piernas frescas nos animaron a reconsiderarlo y volver pasando por Urkiolagirre (10.080 dm.). Y así, ya puestos, dejábamos una nota en su buzón.

Superamos con éxito la doble loma engañosa (la primera no deja ver la segunda) y nos situamos en lo más alto de un monte que lo tiene todo: un buzón roto, otro en uso, un vértice geodésico y una mesa de orientación nueva o, por lo menos, perfectamente conservada.



Nos despedimos del Anboto y contemplamos la zona de Atxarte con su paisaje duro y agreste.



PD: Hasta la vista, Anboto. Y muchas gracias.

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