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miércoles, 3 de junio de 2015

Excusas y motivos (Anboto III).

Miré el camino que nos quedaba hasta la cima. Era una arista ancha y sin dificultades técnicas. La roca estaba seca y tenía buena adherencia. Sin embargo, el primer tramo ocultaba una pequeña trampa. A la hora de subir, de cara a la montaña, no había ningún problema. Sin embargo, una sensación de vacío te esperaba al bajar. Aimar se acercó despacio.

_Aita, yo también subo.

Y ahí lo supe: Aimar no tenía que subir; nadie subiría hoy.

Todos estuvieron de acuerdo, nos quitamos la mochila, sacamos los bocadillos y nos pusimos a comer. Las chovas piquigualdas empezaron a revolotear a nuestro alrededor esperando su parte cuando un zumbido característico sonó cerca. Asier reconoció a una mariposa colibrí, de la que guarda una curiosa anécdota que ya contaré en su momento.


Hay veces en las que nos damos cuenta de la velocidad de nuestros pensamientos, del desarrollo lógico de nuestras decisiones. Estando allí, junto a ese tramo de roca, supe que Aimar vendría con nosotros aunque no estuviera convencido de ello. También supe que tampoco correría peligro dándole la mano a Ricardo o a mí. Asier ya se sabía apañar solo y cuidaríamos bien del pequeño. Pero no se trataba de eso. No se trataba de hacer una cima, no se trataba de celebrar un centenario, ni se trataba de forjar ningún carácter. No, no de ese modo. Se trataba de demostrar un espíritu, una forma de hacer las cosas. No se deja a nadie de lado, no se fuerza a nadie a hacer lo que no quiere; y Aimar no quería. Su voz decía una cosa pero sus ojos mostraban lo contrario. Cuando se lo dije, le cambió la cara. Y cuando los demás dijeron que tampoco subirían, sonrió. Sé que Asier se quedó algo frustrado, pero estuvo con su hermano y entendió que hacía bien no dejándole de lado y subiendo sin él. Quedamos en volver cuando Aimar estuviera preparado y hacer cumbre todos juntos.

Recogimos las cosas y nos dispusimos para la vuelta. Aún quedaba día que disfrutar.

PD: En el monte, como en la vida, no hay excusas, solo motivos.

4 comentarios:

Ander Izagirre dijo...

¡Bravo, bravo! Los Fanjul no retroceden: dan media vuelta y siguen avanzando.

Roberto Gómez dijo...

Me apunto la frase de la posdata.

eresfea dijo...

Muy bien. Amboto no se va a ir, y vosotros podéis volver.
Ahora ya sabes por qué Patxi lleva siempre en la mochila una cinta de 10 m. Para reírnos cuando la saca en el 99% de las ocasiones. Eso sí, cuando llega ese 1%... (Sí, también nos reímos, pero la usamos).

Sergio dijo...

Gracias por la idea, eresfea. Empezaremos por lazo, doble lazo, chicote, as de guía,...