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martes, 28 de abril de 2015

Rehabilitación en Leitzalarrea.

El sábado, 25 de abril, elegimos la zona de Leitzalarrea para comprobar la correcta rehabilitación de Aimar. Ya conocíamos la ruta de hacía un par de años:  distancia media, ligero desnivel; un bonito paseo.

Como era preciso realizar un chequeo completo, comenzamos redesayunando en Leitza y tachamos el lacito de hojaldre recubierto de chocolate de la lista de tareas.

En Ixkibar calzamos las botas y nos pusimos a caminar. Las hayas nos ofrecían nuestro primer verdor de la primavera y llegamos fácilmente a Aritzaundi.


 Tras rodear el roble con los brazos, continuamos el camino, disfrutando del trinar de los pájaros hasta que unas motos rompieron el encanto. ¿Dije motos? No, eran motosierras; y hachas, y mazas, y un tractor con grúa, y... vamos, todo un espectáculo.

Llegados a  la loma de Urdola, nos detuvimos en la mesa de orientación. A diferencia de la vez anterior, ahora conocíamos, y habíamos ascendido, muchos de los montes que divisábamos en derredor: Ipuliño, Altzegi, Urepel, Mendibil, Eguzkizko Muinoa,...

Bueno, aún nos queda alguno.




Seguimos camino para cerrar el círculo, cruzando por un paso de madera para evitar alambradas que ya no estaban.



 (Los muchachos le buscaron nueva utilidad)


Ya cerca de Izaieta nos fijamos en una pequeña charca al borde del camino. El fondo estaba cubierto de renacuajos, cientos de ellos. También había un par de tritones, pero lo que más nos llamó la atención fue el movimiento espasmódico de los cabezones. Nos acercamos un poco más y vimos lo que la Naturaleza les tiene preparado a los más débiles. Ya nos lo había avisado Josean: "Primero son hervíboros pero luego pasan a la fase carnívora y, si no hay suficiente para todos... al canibalismo". A Aimar le dio un poco de pena, pero a los demás parece que lo que nos dio fue hambre, porque paramos cerca de allí a comer los bocadillos sin ningún problema.

Volvimos al coche satisfechos, con un arco de avellano, unos trozos de haya para hacer un hacha y, lo más importante, con un Aimar completamente recuperado de su operación.

Terminamos en Leitza tomando un café y nos quedamos más tiempo del previsto.

PD: Había organizado un cross por el pueblo y cerraron la carretera hasta las siete.


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