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martes, 24 de febrero de 2015

Arte efímero.

Aimar continúa con el catarro derivado de la gripe. No está mal pero tampoco está bien del todo. Unas décimas por aquí, una congestión por allá, un dolor de cabeza intermitente... Sin poder ir a clase, con el cupo de televisión agotado, los libros y tebeos releídos, su madre ocupada y su hermano en el colegio, se aburre.

Pero del aburrimiento surge la inspiración. Sin mayor ocupación que curarse, mientras que de su nariz surgen ríos de mocos y los pañuelos usados se agolpan a su alrededor, de su imaginación, brota el arte.



Pd: Lo calificaremos como "Arte efímero"; los pañuelos ya siguen su destino natural.

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