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miércoles, 21 de enero de 2015

Singularidades donostiarras.

Hoy es 21 de enero, comienzo del año para los donostiarras. No es que tengamos un calendario distinto sino que, aquí, ciertas decisiones se posponen veinte días respecto al resto del país. Nadie que se haga llamar donostiarra de pro inicia un régimen el 2 de enero; ni siquiera el día 8, si consideramos el día de Reyes como comestible. "¿Para qué?", se preguntan los donostiarras, si la víspera del 20 nos espera una cena como si no hubiera mañana. Y es que ese es el principio de una fiesta en la que tocamos el tambor (o barril) durante 24 horas seguidas, interpretamos las mismas canciones del ínclito Raimundo Sarriegui y nos divertimos vistiéndonos al estilo de cocineros y soldados napoleónicos, celebrando unos hechos históricos que poca importancia tienen ya a estas alturas.

(La última fila de tambores de la s.f.g.)

Tampoco los donostiarras llenan los gimnasios a primeros de año, ni empiezan una colección, ni hacen limpieza en su casa. En su lugar, comienzan los ensayos de la tamborrada, añaden una nueva medalla o adorno a su traje, y arreglan su uniforme para el gran día.

Son pequeños retazos que conforman nuestra idiosincrasia. Somos así de sencillos.

PD: Si quieres conocer las respuestas a esas preguntas que te haces sobre la tamborrada, lee aquí.
PD2: El día 21 se celebra el patrono de las tintorerías.

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