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martes, 13 de enero de 2015

Año nuevo, viejos métodos (Erniozabal 10.100 dm.).

Coincido con  iK en la importancia de la primera cima del año y decidimos compartirla (en lugar, que no en momento) con nuestro guía favorito. El sábado, 10 de enero, subiríamos a Erniozabal (10.100 dm). Consultamos los detalles más importantes y recibimos consejos muy interesantes. Siguiendo el primero de ellos, antes de subir a Urkizu, nos detuvimos en Tolosa para redesayunar en la cafetería/pastelería Eceiza. Como primera visita, procedimos a una degustación, quedando clasificado en primera posición el cruasán, en un empate técnico con el brioche. El ocho de crema (opción de Asier), se alzó con una muy honrosa segunda plaza quedando la palmera de chocolate (en la que Aimar había depositado todas sus esperanzas) descalificada por compacta y poca dulzor en su cobertura. Las posibilidades de elección eran excesivas para un solo día por lo que, en futuras ascensiones, continuarán las catas.



Cogiendo altura por la carretera nos encontramos con una inesperada niebla; fría, cerrada. Pero aún no nos habíamos terminado de lamentar por nuestra mala suerte cuando la superamos y pudimos contemplar el espectáculo del mar de nubes sobre Tolosa. Así las cosas, toda la jornada disfrutamos de un sol radiante y una temperatura agradable, tal vez incluso algo elevada para la ropa que llevábamos.

Llegados a Urkizu, calzamos las botas, cargamos las mochilas y nos dispusimos a caminar. En esta ocasión, había preparado la ruta con Asier a la antigua usanza: consulta en el libro de Imanol Goikoetxea, copia del mapa de la zona, anotación de la altitud de los puntos más importantes y marcado del contorno del camino; nunca es pronto para coger buenos hábitos. Aunque para ser sinceros, recordé que "a la antigua" del todo tampoco era y que con mucho menos también se sube. También contábamos con las reseñas de Josean, que muy bien hubieran bastado para hacer la ruta, si bien adornamos el paseo para convertirlo en aventura.


Teníamos la posibilidad de dejar el coche a la altura de las antenas, reduciendo hasta casi paseo la jornada. Sin embargo, ni el desnivel, ni la longitud del recorrido eran excesivas, con lo que optamos por hacerlo desde el pueblo. Lo agradecimos. Burras amamantando a sus crías, esporas de helechos, perros ladradores y poco mordedores, fuentes... El primer tramo por el gurdibide (no por la pista cementada) hasta el comienzo del sendero es un recorrido humanizado que nos dejó un grato recuerdo.

(Esporas de helecho a la espera de ser plantadas en nuestro balcón)

 Continuando la ascensión, renacuajos, buitres, topos,... contamos en toda la jornada hasta dieciséis especies de animales entre aves, insectos, reptiles, anfibios y mamíferos. Asier no tuvo mayor problema en orientarse. La senda era franca y bien marcada, y la seguimos fácilmente. Pero habíamos llevado el mapa y había que usarlo. Así, en los cruces consultábamos la brújula y él decidía. Incluso en uno en el que las dos huellas seguían la misma dirección echamos un vistazo a las curvas de nivel. Llegados a Lizarbakarra paramos a comer algo.



Ya con las fuerzas recuperadas nos enfrentamos al último repecho y alcanzamos la cumbre para disfrutar contemplando el mar de nubes, asomando algunas islas solitarias en el gran blanco.

(El de blanco con gorra negra oteando el mar blanco)

Lamentablemente no queda ningún buzón en uso en Erniozabal, con lo que no pudimos dejar la carta.


 Terminamos el día en el frontón de Urkizu comprobando las diferencias entre los juegos de ayer y hoy.

(Remedando a Legolas, que no a Robin Hood)

Cuando la niebla empezó a subir, nosotros bajamos y nos volvimos a casa tan agustito.



PD: Como se ha podido apreciar, también empleamos las nuevas técnicas para escoger, consultar, decidir y organizar la excursión.
PD2: Ya empezamos el año pasado con la brújula y el altímetro, pero no continuamos. En esta ocasión, me lo pidió Asier y preparamos todo juntos.

2 comentarios:

eresfea dijo...

Coincidencia absoluta: la palmera es dura y seca.

Sergio dijo...

Considero tu opinión como la segunda oportunidad que ya no le daremos.