www.flickr.com

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El intercambio (III).

Cuando nos despedíamos de Marc, me recordó que teníamos una charla pendiente; y afianzó la idea enseñándome su habitual hoja, abigarrada de anotaciones. No era la primera vez, ni la segunda, pero uno nunca está del todo preparado cuando se trata de enfrentarse a las preguntas de Josema.


A los días, nos citamos en el Tánger, el bar de las columnas de granito (como así me lo apuntó). Venía con una nueva vieja bici de carreras y la ató con un candado que pesaba casi más que ella; seguridad ante todo.

Sacamos dos cafés y, durante hora y media, los estiramos, charlando de los colores de las puestas de sol, de longitudes de onda y dispersión atmosférica; de humedad y sensación de frío, aquí y en Rusia; de energía, calor y estiramientos deportivos; de contadores de calorías en edificios con calefacción central; del granito de los Alpes, del agarre en carretera y de asfalto. Luego me contó su aventura europea con aquel Mercedes que ya vendió, y con la alfombra que le pusieron al llegar a la central de Stuttgart. Fue debajo del cárter, para que no manchara el suelo de aceite pero, a los efectos, fue como si extendieran una alfombra roja bajo sus pies.

Pero la charla no terminó ahí. Aquella aventura a la sede de la Mercedes, derivó en la curiosa historia del primer coche con motor de explosión y su viaje iniciático, a cargo de la mujer del inventor y sus hijos. Es curioso conocer cómo surgió la idea de incorporar luces o un cambio de marchas en ese primer vehículo y, por lo tanto, en todos los que hay ahora.

Nuevamente fue poco tiempo, y los compromisos no nos dejaron seguir charlando. Sin embargo, aún pudimos hablar del hematocrito, su variación y su utilidad, gracias a su experiencia en el Cho Oyu, antes de volver a casa.

Como siempre, fue todo un placer estar con Josema. Como alguien me dijo una vez: "Y pensar que hay gente con la que no sabes de qué hablar."

PD: En la foto, granito gallego sobre mármol de origen desconocido.
PD2: Nos acordamos de ti, Ander.

1 comentario:

Ander dijo...

Y yo de vosotros, artistas. Acabo de hablar con J. y me ha contado el encuentro. Me ha hablado de los rayos rojizos del atardecer.