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domingo, 23 de noviembre de 2014

Andrelorriaga (7.250 dm).

La mañana del sábado amaneció lluviosa, pero nuestra decisión de víspera de ir al monte permaneció intacta. Habíamos escogido ir a Andrelorriaga/Esparruko Punta (7.250 dm.) por varios motivos: cercanía, altitud moderada y aparente sencillez. Realmente, lo que teníamos en mente era disponer de tiempo para conocer Lazkao. ¡Tantas veces redesayunada y nunca explorada!

Así pues, comenzamos con lo mencionado, tras lo cual nos acercamos en coche a Olaberria.


Calzadas las botas comenzamos a caminar entre lujosos chalets hasta que se terminó el terreno edificable del último plan general y pasamos a la zona de caseríos. La carretera transitaba de uno a otro dejando atrás bucólicas estampas guipuzcoanas.


Pasamos junto a la casa-torre de Ojarbi y nos desviamos de la carretera para adentrarnos por una pista. Hasta ese momento, la ruta había sido sencilla pero, desde entonces, tuvimos que enfrentarnos con unas pendientes considerables. Caminábamos entre pinos hasta que llegamos a una valla metálica. Justo antes de cruzarla, nos adelantó por la derecha, sin intermitente, ni aviso previo, un hombre mayor a toda velocidad. Cuando llegó nuestro turno y pasamos al otro lado, solo pudimos comprobar cómo se alejaba por la rampa cimera hasta que lo perdimos de vista. Bendita senectud de jersey de lanilla y vara de avellano.

Acercándonos a la cumbre (loma-cumbre, habría que decir) empezó a soplar un fuerte viento. Llegados a los desvencijado buzones, los muchachos dejaron como pudieron su nota y descendimos unos metros para buscar refugio a sotavento. Comimos con Vizcaya en el horizonte y bajamos sin entretenernos más.



Paseamos la tarde en las calles de Lazkao, cafeteamos en sus terrazas, los niños jugaron en su plaza mayor y volvimos a casa cuando se puso el sol.

PD: Un sencillo día redondo.

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