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sábado, 6 de septiembre de 2014

48 horas.

Dentro de 48 horas, de dos días, de un ti-tá, si volviera a sacar esta foto a los muchachos, estarían en la cama y yo, contándoles un cuento.


Ayer, viernes, apuramos las postreras luces de la tarde en la playa. Nos dimos el último chapuzón cuando el sol rozaba el monte Igueldo, y salimos del agua cuando ya no lo veíamos. Ya de vuelta, lo volvimos a saludar, pero se había transformado en una gigantesca bola roja que la gente contemplaba hipnotizada desde el muelle.

PD: Y haciéndole las fotos que yo no hice.

2 comentarios:

LUCÍA dijo...

¡Que hermosa foto! la pongo de fondo de pantalla.

Sergio dijo...

Gracias, Lucía (pero tampoco la pongas muy en el fondo, que se me pueden ahogar).