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martes, 19 de agosto de 2014

Señales del cielo.

Bajábamos del Ganbo por el collado de Lizaso. La senda no era muy clara aunque, gracias a los hitos, la seguimos sin problemas. El cielo empezaba a mostrar señales.


Tras una pequeña caminata, encontramos el cruce que nos llevaba a nuestro lugar de acampada. Ya era casi la hora de montar la tienda pero primero llamamos al campo base para tranquilizarles. El aire soplaba suave y templado aunque, llegada la hora, nos tuvimos que poner algo de abrigo.

Hacía tiempo que ya no se veía el sol, pero aún no se había puesto. Armamos la tienda, organizamos las cosas y nos preparamos la cena. Tomamos el postre contemplando el ocaso.


Las nubes presagiaban lluvia para dentro de unas cuatro horas; se acercaba un frente frío. Recogimos y nos metimos en la tienda a echar unas partiditas de cartas. A eso de las diez y media, nos embutimos en los sacos y contamos unos cuentos. Cogimos el sueño entre los cencerros de las ovejas y caballos que pastaban tranquilos a nuestro alrededor.

Y cuatro horas después...

PD: Qué importante es escoger bien el sitio de la tienda.

3 comentarios:

Ander Izagirre dijo...

El repiqueteo de madrugada...

Ander Izagirre dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sergio dijo...

Cómo lo sabes, Ander.
Pd: y has empleado la palabra adecuada (ya verás el post de mañana)