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jueves, 21 de agosto de 2014

Cantando bajo la lluvia.

Se acercaba el amanecer, y seguía lloviendo. Confiaba en que, a primera hora de la mañana, pararía, pero no fue así. Aprovechando un momento de calma, salí de la tienda para ver el panorama. Definitivamente, no despejaría pronto.


Calenté el desayuno y nos volvimos a meter para dar buena cuenta de él mientras volvía a caer otro chaparrón. Entretanto, recogimos las cosas, nos pusimos ropa de abrigo y el chubasquero, y esperamos. En cuanto cesó la lluvia, desmontamos la tienda, la sacudimos y la guardamos en la mochila. Al llegar a casa habría que ver dónde la secábamos, no se nos fuera a pudrir.



Y así, bien pertrechados, recorrimos el camino de vuelta, felices y contentos, mientras entonábamos conocidas cancioncillas.

PD: Con los pies secos todo se anda mejor.
PD2: Ya pensábamos en la siguiente acampada; los cuatro.

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