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miércoles, 9 de julio de 2014

La cámara.

Estaba claro que no iba a ser posible esperar tanto. Cada vez que salíamos a hacer fotos, Aimar pedía que le dejara una cámara. Tengo un par de ellas que ya no uso. Una porque está estropeada y no vale la pena arreglarla; y otra que, si le da por encender, se merienda las pilas en veinte minutos. Para Asier fue un regalo de Primera Comunión pero el padrino de Aimar se iba a tener que buscar otro regalo.

Hacía tiempo que no buscaba una cámara de ese precio. Es un ejercicio interesante de marcas, características, colores, regalos paralelos (¡hasta unas gafas de buceo!),... pero yo buscaba algo en concreto, luminosidad. El resto era lo de menos, y lo encontré. Me acerqué un viernes con Asier a recogerla en la tienda y la estrenamos con unos selfies para que fueran las primeras imágenes que se encontrara Aimar al encenderla.

Cuando abrió la caja, el flechazo fue instantáneo. Había cargado la batería y decidí no decirle nada en un par de días, a ver qué hacía. El chaval iba con su cámara a todas partes, vagaba por casa con ella en la mano, salían de compras al mercado,... hasta que un sábado decidimos pasar las fotos al ordenador. No me encontré lo que me esperaba.

(Escena marítima: una de las primeras obras de Aimar)

En la tarjeta de memoria había unas veinte fotos e infinidad de vídeos. Uno de los primeros era un plano secuencia de diez minutos donde iba describiendo su habitación, el salón, una vista desde el balcón de "la calle donde vivo". Seguía la grabación presentándose a sí mismo reflejado en el espejo, preguntando algo a su madre, grabándonos a su hermano y a mí, describiendo sus juguetes... El caso es que durante todo ese tiempo estuvo por la casa sin que nos diéramos cuenta y, para más inri, el resultado era excelente. Lo abracé y le dí un beso.

Me las prometía muy felices, pero creo me ha salido uno de vídeo.

PD: Habrá que apechugar.
PD2: Edité y guardé el vídeo para el futuro.
PD3: No me lo pidáis, es muy personal.

5 comentarios:

Juan Antonio dijo...

Vaya por Dios Sergio... Mira por donde era lo que estaba pensando según iba leyendo la anécdota. jajajaja. A veces no, muchísimas veces estos chavales nos sorprenden con sus reacciones, pensamientos profundos.

IMANOL dijo...

Ya sé donde puede estrenar su cámara.

Roberto Gómez dijo...

No te preocupes, en las películas los directores aparecen en letras bien grandes, y los directores de fotografía apenas se lee. ¡Además ganan más pasta!

Sergio dijo...

Ya hablaremos, Imanol.

Anónimo dijo...

Cuando yo era chaval mi aita me dejaba su cámara de telémetro o manual. "Sólo" había que preocuparse de la abertura, el diafragma, la sensibilidad, el enfoque y la composición.
Ahora, lo difícil es "ocuparse" de algo. La máquina lo hace todo, te lo da mascadito.
Se me antoja muy difícil comprar una cámara hoy día a un chaval, en "resumición".
¿Cómo lo has resuleto, o bien, con qué te has conformado, para empezar?
Buen verano,
Iñaki M.