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sábado, 28 de junio de 2014

Hitos históricos.

Posiblemente no se celebrará, pero el veinticinco de junio de dos mil ciento catorce se cumplirán cien años del primer día que Asier salió a comprar el pan; él solo. Será lunes.


Son de esas cosas de las que te das cuenta un día, de repente. Puede ser por un gesto, por una contestación, tal vez por esa camisa nueva que le han regalado. Él no lo pide, pero sientes que está preparado; seguramente desde hace mucho más de lo que piensas.

Dejaré claro para los que hayáis empezado a pensar frases que empiezan por "Pues yo a su edad...", "Yo cuando tenía diez años..." o "A mí, mi madre...", que los tiempos han cambiado y se oye cada cosa por la calle que... En resumen, que el problema (si lo hay) no es de los hijos, sino de los padres; en este caso, del que suscribe y de Nieves.

Cerrado el paréntesis exculpatorio, desde hacía unos días que lo comentábamos y el chaval se mostraba resuelto a ello. El martes fue el día elegido. Salió de casa con el dinero (algo más que el justo), bajó por las escaleras, saludó hacia la ventana y salió disparado hacia la panadería. El resto, hasta la vuelta, es un relato suyo.

Salí corriendo, bajé por las escaleras del mercado y fui a la panadería. La panadera me preguntó por la ama y por Aimar, y le dije que estaban en casa, que hoy iba yo a por el pan. Me preguntó si lo de siempre y yo le dije que no, que solo la barra ancha. Le pagué y me despedí. Y luego fui corriendo a casa.

Pd: Posiblemente haya tardado yo más en escribir su relato (y tú en leerlo) que él en hacerlo.

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