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martes, 15 de abril de 2014

Refugio de Vegarredonda.

Haciendo cuentas, nos bailaban los números y no nos poníamos de acuerdo sobre cuándo fue la última vez que subimos hasta el refugio de Vegarredonda. Es lo que tienen los hechos acaecidos antes de las cámaras digitales, que se pierden en el limbo de las diapositivas mal archivadas. Existe una ruta clásica desde los lagos de Covadonga. Tiene dos tramos, uno que llega hasta cerca del mirador del rey y otro que sube hasta el refugio. Es eso lo que hice con Nieves en aquel pasado difuso, pero tiene dos inconvenientes: el primero es que es muy larga, el segundo es que no nos apetecía hacerla entera. El primer tramo, hasta el mirador, es precisamente el que hemos venido realizando las últimas veces con los muchachos. Discurre por una pista, distancia media, poco desnivel,… Otros años nos la hemos encontrado nevada, lo que aumenta el interés pero, en general, es más un paseo que una ruta de montaña.

 En esta ocasión queríamos intentar el segundo tramo, la parte más dura y bonita del recorrido. Al parecer, la pista estaba abierta al público y había una zona donde dejar los coches unos metros más abajo del cruce con el mirador. Lo bueno que tiene ir unos días antes de las fechas de semana santa es que la afluencia es mucho menor, con lo que no tuvimos mayor problema en acceder al lugar. Obviada la necesidad de redesayuno, a las diez y media ya estábamos llenando de barro las botas, dejando el mar de nubes por debajo nuestro y comenzando a disfrutar de un día fresco y soleado; el mejor para caminar.

 En unos minutos llegamos al pozo del alemán, de nombre Roberto Frassinelli y de apodo “El alemán de Corao”; en Asturias no eres nadie si no tienes un buen apodo. Más adelante, cruzamos un riachuelo con unas aguas que disfrutaríamos a la vuelta.



 A partir de ese momento, la pendiente se volvía más pronunciada, pasando por varias majadas de pastores.



A nuestra espalda, de fondo, veíamos las nubes; de frente, las montañas, aún nevadas, nos prometían aventura.



 El esfuerzo era constante hasta que llegamos a la Vega de Canraso, donde Asier encontró, al mejor estilo hobbit, el anillo único hundido en el fondo del agua.




 Aún nos quedaba un buen tramo de ascensión pero la nieve salió en nuestro auxilio y, bolazo aquí, bolazo allá, capeamos lo más duro de la jornada.  Llegamos al fin hasta el collado Gamonal, donde Aimar encontró, esperándonos, un gato de piedra; y ya son dos sus animales favoritos convertidos en estatuas montañeras.




 Al poco, apareció ante nuestra vista el refugio de Vegarredonda. En realidad son dos, el libre (pequeño) y el guardado. No es un refugio al estilo de los de pirineos, pero mantiene el tipo y da servicio a los que quieren ascender a las montañas cercanas. Tres enjutos montañeros volvían de intentar la Peña Santa de Castilla, pero la calidad de la nieve les había impedido continuar. Rechazaban arriesgarse para poderlo volver a intentar. ¡Bien por ellos!




A lo lejos, sobre una pala de nieve, algunos excursionistas intentaban llegar hasta el mirador de Ordiales. Desde lejos no podíamos saber el estado del camino, aunque parecía bien pisado. Sin embargo, algunos de ellos ya llevaban un rato quietos.




No era ese nuestro objetivo del día, con lo que concluimos nuestro esfuerzo ascensionista con un bocadillo y un chocolate caliente en la zona del refugio. Los muchachos entraron a preguntar y se informaron  con la guardesa para otra ocasión. El regreso fue un placer, siempre mirando al valle verde y con un caminar tranquilo y cómodo (sobre todo en las zonas de las vegas de hierba). Cuando llegamos al riachuelo del comienzo, destrepamos unos metros y remojamos nuestros pies en el agua de deshielo.

Ya en casa, de noche, comprobé que si se elige la opción de manga larga al comienzo de la jornada, hay que mantener la apuesta hasta el final.




 PD: O acordarse de llevar la crema solar y no dejarla en el coche, que allí no pinta nada y tampoco es que pese tanto, ni moleste, ni ocupe sitio, ni...

5 comentarios:

mòmo dijo...

¡Qué paisajes! (Iba a alabar las fotos, pero esta vez le reconoceré el mérito al paisajista)

Sergio dijo...

Coincido.

Roberto Gómez dijo...

Vaya, yo también iba a alabar las fotos............, bueno, que el fotógrafo también tiene su corazoncito, ¡preciosas fotos!

mòmo dijo...

¿Casi dos semanas de silencio? Fanjul, ¡que te estás amomorrando!

Sergio dijo...

Ya va, ya va. (Qué ilusión, la presión de los fans).