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viernes, 21 de febrero de 2014

Fidelidad.

Si algo caracteriza a un donostiarra de pro es la fidelidad; grabado está incluso en nuestro escudo. Y lo somos en todos los ámbitos, desde el equipo de fútbol hasta la sociedad gastronómica, pasando por la pescatera, la panadera, el carnicero o el charcutero (o charcutera, según). Suelen ser fidelidades heredadas y aprendidas. Así, "Yo soy de la Blanqui, como mi madre" o "Yo, de la Mertxe, desde que venía de niño con mi abuela" son, o al menos eran, habituales en las conversaciones del mercado de La Bretxa. Nosotros somos de los Aranburu Anaiak, o los gemelos, como solemos llamarlos; pero ya, no.

Esta semana, los Aranburu, se han jubilado. Ya se lo iban comentando a Nieves desde hacía tiempo, que si querían traspasar el negocio, que si estaban cansados,... y, por fin, lo han hecho.


Como estábamos avisados, teníamos un pequeño acopio. Sin embargo, la despensa y el frigorífico tienen una capacidad limitada así que ayer empezaron las catas.


dos tipos (de lomo) que no dan la talla


Ya nos sucedió con la panadera y nos costó un par de meses encontrar sustituta. Esperemos no tardar tanto.

PD: Los gemelos tienen 67 y 65 años.

3 comentarios:

mòmo dijo...

Siempre puedes aprovechar lo que dure la búsqueda para someterte a otra adaptación de talla; con una más ya podrás seguir a Marc en la Behobia.

IMANOL dijo...

Parece que uno de los gemelos se puso remolón para salir del vientre materno no?

Sergio dijo...

mòmo, a Marc ya le puedo seguir en la Behobia. En realidad, en la siguiente, seguro que le siguen TODOS (aúpa, Marc).
Ya ves, IMANOL, a ver si ahora van a empezar a discutir por la pensión.