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miércoles, 26 de febrero de 2014

Días de arte.

Los dos últimos sábados los hemos tenido ocupados con unas competiciones de artes (marciales) a las que Asier estaba convocado.

El día quince, en el polideportivo de Hernani, teníamos la competición de judo, aunque realmente no fuera tal. Sin premios ni medallas ni trofeos era más bien una excusa para practicar y pasarlo bien.

Las tres y media de la tarde se nos antojaba una hora un tanto extraña para un evento de ese tipo pero comimos pronto y fuimos a coger el autobús (nada de coche si no quieres tardar más en aparcar que en ir).

La reunión discurrió con placidez. El grupo lo formaban exclusivamente chavales de 5º de primaria y los combates duraban dos minutos.  En ese tiempo, los judokas se tiraban e inmovilizaban todas las veces que les era posible y válgame el cielo que se empleaban a fondo.  Pero los resultados eran lo de menos. Tras el kumite volvían a su sitio y seguían a lo suyo. Nosotros veíamos a Asier charlar con sus compañeros y, cosas de padres, nos preguntábamos de qué hablarían si no se conocían de nada. Qué importa, los niños siempre encuentran algo interesante que contar.


Una siestecita en el autobús de vuelta dio por terminada la jornada.

Pero el sábado siguiente teníamos más. En esta ocasión se trataba de una práctica de Sambo. Una primera consulta en Youtube nos hizo preguntar al sensei de Asier, a ver dónde diablos pensaba meter a nuestro querido y adorado primogénito. El Sambo es un arte marcial fundamentada en el judo pero añade una serie de llaves que en éste están prohibidas. Tras las explicaciones pertinentes quedamos más tranquilos y convencidos de que nos devolverían al chaval de una pieza (dentro de lo posible).

En esta ocasión, los participantes fueron menos. Apenas siete niñas y unos once niños de 5º y 6º de primaria. Se ve que no todos los padres preguntaron y se quedaron en la consulta de Youtube. Al final, salvo un par de niños que intentaron hacer algo diferente, el resto se limitaron a competir con las llaves de judo que conocían y lo único original fue el tatami (colorido y circular), el saludo anterior al combate y el sistema de puntuación.


Y un cinto azul a juego con la manga del árbitro.

PD: Asier ganó algunos combates y perdió otros. Un sábado, más, otro, menos.
PD2:Todos disfrutamos. Unos, más, otros, menos.
PD3: El pobre Aimar se quedó con las ganas.

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