www.flickr.com

domingo, 29 de diciembre de 2013

Frozen.

Hay algún que otro spoiler, así que si tienes menos de siete años, no sigas leyendo.



No, no nos lo esperábamos, y reconozco totalmente mi culpa. Vi el título, consulté algún tráiler y pensé que valía la pena. Después de Brave, la última "princesa Disney", creí que ahora tocaba algo más de acción. Pero no, las princesas volvían al ataque; y por partida doble. ¿Dónde estaba el error? No lo había. Entre ambas había salido Monsters University; y como ahora Pixar y Disney son lo mismo, se mantenía la alternancia.

En la entrada ya debí sospechar algo, muchas niñas y niños menores de seis años; pero seguimos adelante. Tras un comienzo tortuoso, con equivocación de película por parte del cine y cinco minutos de "Dos bodas de más" (si no salimos a avisar nos la vemos entera), empezó la proyección correcta.

¿Qué? ¿Una canción tan pronto? Bueno, vale. ¿Cómo? ¿Otra más? ¿Y otra? ¿Y otra? Ya no se llevan los CD sino la descarga en iTunes pero, o mucho me equivoco, o todo esto no cabe en un solo disco. Yo miraba de vez en cuando a los muchachos. Estaban atentos a la pantalla, expectantes, pero cuando llegamos a lo que viene ser en Disney el final de la primera parte, supe que sería un fiasco. Un fantástico, precioso e impresionante palacio de hielo; una princesa-reina que cambia su vestido de coronación (que ya era vistoso) por otro de encaje hecho de hielo y gasa, cubierto de brillantes... (in-su-pe-ra-ble).  Según veía la escena iba haciendo mi composición mental del merchandaising de la película. Estos carnavales no vi demasiadas Brave en la calle; de Frozen vaticino que habrá muchas más. Sin embargo, un mínimo guiño al público masculino de cierta edad salvó ligeramente los muebles. Un monstruo de hielo y nieve se erguía como guardián del palacio. Aquello podía prometer.

Pero no. El monstruo no era mas que la excusa para terminar de colocar en la película todos los elementos clásicos de Disney, incluida la muerte por despeñamiento del malo. El engendro no era realmente malo, solo protegía a la reina pero el bueno (que sí era bueno, guapo y algo ingenuo) le dio lo que le correspondía.

El final merece alguna lágrima y una ligera emoción cuando colocan en orden el amor fraternal y el amor romántico, pero poco más. Los malos son malos pero no malvados; los trolls son buenos y tienen "posibles" pero salen poco, tal vez lo justo para lanzar una nueva línea de juguetes (¡Por favor! ¡Si hasta llevan collares de esmeraldas y rubíes!); y los secundarios son lo mejor de todo el largometraje (una vez más) y participan esta vez activamente en el desarrollo de la trama.

¿Veredicto? Si lo sé antes, nos metemos en Lluvia de albóndigas 2. Sin embargo, para el público hacia el que va realmente dirigido es perfecta, aunque no memorable.

Puntualización: La clasificación "público infantil" no existe, se subdivide en muchas más categorías de las que habitualmente se supone.

Pd: Lluvia de albóndigas 2 será probablemente sea la próxima, si no sale antes Río 2.
Pd2: Despeñamientos de malos en películas Disney: Blancanieves, la Bella y la Bestia, los rescatadores, Up, Enredados,... La lista aumenta.

No hay comentarios: