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viernes, 8 de noviembre de 2013

Escuela peripatética.

El miércoles, Asier estaba en la cocina, estudiando inguru (conocimiento del medio). De pronto, se levantó y se acercó.

_Aita, ¿tenemos granito?
_¿Cómo granito?
_Es que en el libro no se ve bien cómo es.
_A ver, déjame ese libro.

En la lección, unas imágenes de piedras, con sus respectivos pies de foto, enseñaban a los niños de 5º de primaria cuales eran los distintos tipos de pedruscos y sus características: lisa, áspera, rugosa, brillante, grisácea...

_Asier, vamos a ver el contenedor.

El contenedor es un viejo bidón que hacía los usos de basura y donde guardamos parte de las piedras que vamos recogiendo por los montes. Algunos dicen que las montañas son cada vez más bajas por culpa de la erosión; nosotros sabemos la verdad.

_Venga, trae el libro y vamos sacando piedras.

Y fuimos seleccionando caliza, pizarra, mármol de dos colores con una veta de arenisca, una piedra volcánica,...


_¡Espera, Aita! ¡Se me ha ocurrido una cosa!

Y corrió al salón y trajo el trilobite que encontró y le regaló Imanol en aquella  memorable excursión; uno de sus mayores tesoros.

_Sabes, aita. Voy a llevar las piedras a clase mañana para que las vea el maisu y los compañeros. Seguro que les gusta.

Y así lo hizo; y las acompañó de unas fotos de estratovolcanes que hicimos este pasado puente.

Hoy volvió, satisfecho y orgulloso, después de haber aprendido con las manos lo que dificilmente hubiera aprendido con los codos.

PD: Y un punto más que le ha dado el profesor al bendito.

3 comentarios:

mòmo dijo...

Así da gusto. Abrazo.

eresfea dijo...

Granito guipuzcoano: Peñas de Aya, Kopa, Bianditz.

Sergio dijo...

¡Tate¡ ¡El batolito!