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jueves, 29 de agosto de 2013

Toro.

Hace casi treinta años, al volver del colegio, sintonizaba en mi, ya por entonces no tan nueva sanyo de onda media, el programa de radio nacional, "Clásicos populares". Una tarde, una obra me emocionó. Era la obertura de la ópera de Guillermo Tell. Al terminar, el ínclito Fernando Argenta comentaba que era la música que sonaba al comienzo de la serie del Llanero solitario quien, acompañado de su buen amigo, Toro, iban y venían haciendo el bien por las llanuras del lejano oeste. También señalaba un dato, Toro siempre llamaba a su amigo, Kimo Sabi, y daba su traducción al castellanoSin saber cómo se escribía (y sigo sin saberlo), lo anoté en un papel, junto con el nombre de la obra; por si se me olvidaba. Aquel papel se perdió pero hoy, casi treinta años después, comprobé que no se me había olvidado.


Salí de la película "El llanero solitario" con sentimientos encontrados (y aquí comienzan los SPOILERS). Partíamos del hecho de que no era para todos los públicos sino que estaba recomendada para mayores de siete años. Bueno, tal vez con esa edad ya están acostumbrados a muchas cosas, pero sigue habiendo una gran diferencia entre los muertos de dibujos animados y videojuegos, y los "reales". Y en esta película los hay; demasiados.

Cierto que, no hay que olvidarlo, es una película Disney, y a esos nunca les han dolido prendas en matar en sus películas. También (y es otro detalle a tener en cuenta) hay una tendencia en el cine estadounidense a resarcir a los nativos americanos, no ocultando la crudeza e injusticia con las que fueron tratados. Pero esto es un largometraje de entretenimiento orientada al público infantil-juvenil, y las mismas cosas podían haberse mostrado de otra manera menos directa pero igualmente efectiva. Por experiencia de otras películas a las que he ido con Asier, sé que no es necesario ver a una madre muerta para que el personaje transmita el dolor que le ha supuesto esa pérdida. Sí, señores de Disney, los niños tienen empatía.

Con todo, las mencionadas escenas se alternan con otras divertidas e hilarantes. Johnny Depp despliega todo su arte y es el protagonista absoluto a lo largo de las más de dos horas de metraje. Bueno he supuesto que a estas alturas ya tienes que saber que Depp es Toro, el compañero del Llanero solitario a quien, por cierto, llama Kemo (no Kimo) sabi, sin llegar a dar su verdadera traducción al castellano.

Pero todos los altibajos en los que pueda haber ido cayendo la película se perdonan en su larguísima escena final. Como no podía ser de otro modo, comienza con aquella obertura de la ópera de Guillermo Tell que recordaba al principio y es perfectamente clasificable como de "Dos parpadeos"; que son los que darás si decides ir a verla.

En resumen, muchas más luces que sombras en una película con toques de crudeza y que roza el límite de la calificación de edades. Recomendable.

PD: Sí que me acuerdo. Kimo sabi = amigo fiel.
PD2: Titulo la entrada "Toro", ya que en Hollywood no han sido capaces de hacerlo con su película (aunque allí se llama "Tonto").
PD3: Increíblemente he encontrado la foto de mi antigua radio en Google, incluso del mismo color.



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