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miércoles, 28 de agosto de 2013

PNV J20233073+2046041.

Entre juegos, cuentos, paradas y bollos con chocolate transcurrió la mañana caminando hasta Igaratza. A Aimar se le hacía conocido el camino y, llegados a los refugios, preguntó por cuál era en el que íbamos a dormir.

_¿No te acuerdas que hemos traído la tienda de campaña?- respondió Asier.
_Ah, yo pensaba que íbamos a dormir en los sacos.

Seguía nervioso, pero acompañado de su hermano y nosotros lo disimulaba bastante bien.

(mostrando el lugar de acampada: justo ahí, un poco más abajo a la izquierda)

Terminamos la ruta a las cinco y media, demasiado pronto para montar el vivac. Jugamos a las cartas, escucharon la radio compartida (un auricular para cada uno, que no es cuestión de espantar a las ovejas con los altavoces), charlamos... Cerca de las ocho, montamos el campamento y cenamos antes de ver ponerse el sol.


(pintando bastos)

Nos metimos en la tienda a contar historias y echar alguna partidita más. El crepúsculo es muy largo en el monte, y más con el cielo completamente despejado. Cercanos a la medianoche, desde dentro de la tienda parecía que no iba a anochecer nunca. De pronto me acordé, el veintiuno era noche de Luna llena. Si no espabilábamos ahora a ver la nova, no la veríamos nunca.

Nos pusimos las chaquetas, nos calzamos las botas y salimos. La claridad empezaba a asomar por el este. Localicé enseguida el triángulo de verano y esperamos a que se nos dilataran las pupilas antes de buscar nuestro objetivo. Llevaba unos prismáticos pequeños, pero no hizo falta.

_Mirad, chicos. Veis esas tres estrellas de allí.
_Sí.-dijo Asier.
_¿Dónde?-dijo Aimar.
_Esas tres de allí.-dije yo.
_Mira, Aimar,...

Y Asier se encargó.

_Ah, vale, ahora sí.
_Pues seguid un poco a la izquierda y esa es.
_Es muy pequeñita.-dijo Asier.
_Sí, es muy pequeñita.-dijo Aimar.
_Bueno, veréis.-dije yo.

Y les conté; y charlamos un rato sobre las novas, las supernovas y las estrellas que explotan; y les conté todo eso que se puede contar durante una hermosa noche de verano cuando sale la Luna llena.

Ya en la tienda, Aimar se acurrucó entre su hermano y su madre, protegiendo un sueño que le venció al instante. Unos se durmieron antes que otros y, tras el desayuno mañanero, nos despedimos hasta el año que viene de nuestras aventuras nocturnas.

PD: Bueno, quién sabe.
PD2: PNV J20233073+2046041

1 comentario:

Roberto Gómez dijo...

Al leer el título de la entrada, creía que iba a ser de política.
Me tendrás que explicar a mí también lo de la nova, que los links están en inglés.