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sábado, 6 de julio de 2013

Vampirismo infantil

Estimado Sr. Pérez:

 Le escribo advirtiendo de la situación que tal vez haya llegado a sus oídos y los temores que le pueda suscitar ante la inminente visita que va usted a realizar a nuestra casa. A pesar de las declaraciones del benjamín de la familia de haberse convertido en un niño vampiro, quiero tranquilizarle a ese respecto. Nada hay de cierto en ese hecho. El rechazo al ajo es habitual en los infantes y su querencia por las morcillas no tiene más precedente que su herencia familiar, por parte de madre. El niño sigue manteniendo su gusto por mirarse al espejo y la modificación de su sonrisa es meramente circunstancial y temporal.



 Entendiendo con esta explicación sus dudas resueltas, esperamos su pronta visita.

 Un abrazo, familia Fanjul Arana.

 Pd: Cuídese, no obstante, de los gatos que rondan la casa.

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