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miércoles, 17 de julio de 2013

Retención de líquidos.

Conversando con Nieves sobre nuestra estancia en los Picos de Europa, salió a colación el hecho de un posible aumento de peso y la preocupación que ello conllevaría después del esfuerzo realizado. Sin embargo, un hecho se me había pasado por alto y ella tuvo a bien mencionarlo para mi total tranquilidad. Así, es habitual en la zona comer con más sal de lo que estamos habituados con lo que la retención de líquidos sería la causante de ese hipotético aumento de peso.

Mi mente científica se puso en marcha y, al día siguiente de nuestra charla, anoté las posibilidades de ingesta diaria para su posterior estudio en cuanto a sal se refiere. Así, apunté:

Desayuno.
Dos cafés con leche con azúcar --- contenido bajo.
Ocho tostadas inmensas de pan de hogaza --- contenido medio.
Mantequilla (tipo tapa poros) para las tostadas --- contenido alto.
Mermelada y/o miel (estilo cobertura) para las tostadas --- contenido bajo.

Comida.
Bocadillo de jamón york con trozo de queso --- contenido medio.
Trozo de pan con chocolate --- contenido medio.
Dos litros de agua --- contenido bajo.

Aperitivo vespertino.
Coca-cola con patatas fritas y/o aceitunas --- contenido alto.

Cena.
Sopa de fideos o puré de puerro-patata o menestra de verduras o vainas con jamón (dos platos soperos de media) --- contenido alto.
Huevos fritos con jamón o medio pollo asado o filete desbordante de carne (todos con patatas fritas abundantes) --- contenido alto.
Pastel de queso o flan casero --- contenido bajo.

El resultado es concluyente: la retención de líquidos es patente en ese contexto alimentario. Únicamente queda contrastar la hipótesis.

PD: Y no creo ver una báscula cerca.
PD2: Se han evitado las imágenes a propósito para no deprimir a los lectores del blog.

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