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lunes, 8 de julio de 2013

Cintas.

Conocía las de pelo, las de cassette, las de fútbol (tí-tá) pero no las que vimos el sábado.

Día grande de las fiestas de Collía. Los carteles anuncian una carrera de cintas a caballo. Puntuales, a las seis estamos en la campa. Caballos, castaños y bayos, montados por lugareños de torsos desnudos se preparan. En mitad del recorrido, unos carretes de hilo con cintas enrolladas, anilla y pinza. ¿Y ahora?


Tras las fanfarronadas de rigor entre centauros : "dame el kalimotxo, que así apunto mejor", "guardame el móvil que tengo un negocio de seis o siete mil euros entre manos; si llama, que espere", etc, da comienzo el juego. 

Por turnos, y con una espada de madera en las manos, los jinetes pican espuelas e intentan ensartar las anillas a galope tendido.


El porcentaje de aciertos es asombrosamente alto. Y más teniendo en cuenta que lo hacen estando de pie sobre los estribos. Cuando ya quedan pocas cintas y las anillas miran de lado, los errores aumentan. Tras la primera ronda, preparan la segunda y aprovechamos para seguir dando un paseo.

Pd: No, no había amazonas.

2 comentarios:

eresfea dijo...

La posdata se adelanta a mi pregunta.

Sergio dijo...

Ciertamente, la foto hubiera sido distinta y el número de visitas de la web, mayor.