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domingo, 7 de julio de 2013

Adaptación al medio.

Llegamos al pueblo en fiestas. Es tarde pero Asier y yo decidimos pasarnos a echar un vistazo a la campa. ¿Habrá ferias? ¿Habrá juegos? Por de pronto huele a humo, y no del malo. Nos acercamos.

Una barraca de dardos y un castillo hinchable (e hinchado) como atracción infantil. Asier se acerca a mirar el precio...



Descartado, prefiere gastarse la paga en los autos de choque de la semana grande donostiarra.

_Aita, mira. Yo me fijo en qué coche corre más, compro un montón de fichas y así ya no me bajo.

Rodeamos la carpa y, cual homínidos ancestrales, contemplamos embelesados el origen del fuego.


PD: Al día siguiente sustituimos con facilidad los hinchables por otros juegos gratuitos.


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