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lunes, 10 de junio de 2013

Lo mejor de nosotros.

El sábado, Asier y Aimar tenían la competición anual de judo. Asier ya es ducho en esas lides y no estaba nervioso; Aimar, sí. El día anterior miraba las medallas de su hermano, colgadas en la habitación. Son todas del mismo metal (chapa) y, aunque no lo decía, seguro que quería la suya. Que todos los que participan consigan una poco importa.

Por la mañana, a eso de las diez, empezaron los kumite. Nieves y yo, desde la zona alta, los veíamos uno tras otro. Asier iba y venía y se colaba en la rampa cercana a los tatamis. Cuando comenzó la ceremonia de entrega de medallas, Aimar agachó la cabeza para que se la pusieran, la cogió, la miró, se la quitó y acto seguido se la enseñó a su hermano, quien le esperaba con una sonrisa.



PD: Por la tarde, un Asier lesionado en el brazo y un costado por una caída el día anterior, aguantaba los dolores durante los tres combates.
PD2: Bueno, dos y medio. En el último se dejó tirar.

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