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martes, 21 de mayo de 2013

Siete (otro).

Hace dos semanas comenzó la cuenta atrás.
_Aita, faltan catorce días para mi cumple.
.....
_Aita, faltan trece días para mi cumple.
.......
Y así hasta ayer.

Los nervios eran evidentes. No todos los días se tiene conciencia de que se van a cumplir los años. Con seis, el tiempo discurre de otra forma, a trompicones: hoy es Navidad, mañana llega el verano. Con siete, ya no. Con la edad se va perdiendo poco a poco la ilusión infantil, la magia. Pero esa ilusión es sustituida por la dulce espera de la incertidumbre. Aimar llevaba dos semanas esperando sus regalos pero también llevaba dos semanas sabiendo que iba a cumplir siete años. Y sabe que eso es algo importante; su hermano se lo ha dicho.

Ayer contamos el último cuento con seis años. Trata de un niño que tiene los seis años muy gastados. En concreto tiene seis años y trescientos sesenta y cuatro días, y ya ha hecho casi todo lo que se puede hacer con esa edad. Al día siguiente despertará y empezará a hacer las cosas que se hacen con sus recién estrenados siete años.

Por de pronto, andar en monopatín y leer sus dos nuevos libros de pájaros.

PD: Uno de aves del mundo y otro "de los de aquí" (sic).

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