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sábado, 6 de abril de 2013

Intimidad.

El cartel de la habitación no deja lugar a dudas. Lo ha escrito Aimar y Asier lo ha pegado bien alto. El mensaje es bien claro.

_"¡NO ENTRAR! ¿y por qué? ¡porque no!"


Pienso que siempre intento esforzarme en razonar, en explicar los motivos, en consensuar las decisiones tomadas. Tal vez sea que el discurso que reciba Aimar no sea el que pensamos y no entienda de las negativas nada más que eso, negativas a sus deseos. O tal vez sea que... mejor la directa y preguntárselo.

Toc, Toc.
_¿Se puede, chicos?
_No (al unísono).
_¿Y por qué?
_¡Porque no!- contesta Aimar.

No hay más explicación. La puerta cerrada es la frontera de su intimidad. No puedo pasar. Bueno, pienso, por lo menos así aprende la diferencia entre "por qué" y "porque", con sus acentos y todo.

Al día siguiente, el día del Padre, Aimar me dio la explicación:

_Aita, no queríamos que nos vieras envolviendo los regalos.

PD: También aplicó el orden correcto de los signos de admiración e interrogación.

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