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domingo, 24 de marzo de 2013

Blogafari 2013.

Sexta edición de la blogafari, esta vez con la entrega de los Premios Blogafari como colofón de la fiesta.



En la imagen de los artistas, Asier y Aimar, podemos encontrar las referencias a los premiados. Así, destacan en el dibujo, la boca de cueva, de Imanol; el dolmen, de Jonathan; la bicicleta y el ciclista, de Ander (que no pudo acudir al evento); el tren y el río, de Xabier; las montañas, las setas y las flores, de Josean; y la orgullosa familia, del que suscribe.

Pero no todo iban a ser palmaditas en la espalda sino que también buscábamos alguna que otra palmadita en la tripa y para eso se unieron a la cita, Patxi, el bloguero sin blog; Ángel, flamante número 9 con hambre (de gol); Pilar, montañera de afinada puntería; y Asun, asidua de estos eventos y animada recogedora de premios.

La reunión tuvo lugar en la sociedad fotográfica, de amplias capacidades artísticas pero exiguas en lo que a fogones se refiere. Sin embargo, los expertos se adaptaron a las circunstancias y prepararon con gran trabajo y poco precio un menú de plato único; esto último más por lo rebañados que iban quedando los platos que por otra cosa.

Comenzamos con una ensalada de pasta, anchoas, nueces y vinagreta, obra de Pilar y Ángel (como pinche abridor), alegrada con unos langostinos, aportados por Asun. Seguimos y/o alternamos con unos champiñones y un revuelto de hongos de Leyre, de Josean (Leyre, lugar; Josean, cocinero). Y por último, unos chorizos a la sidra (culpa mía) finamente pinchados por el afilado (cuchillo de) Jonathan, antes de pasar al postre de Imanol; un sencillo pero resultón helado con zumo de naranja (este último recién abierto).

Llegados a los premios, se procedió a la lectura del acta del jurado, quedando otorgados a los blogueros asistentes y al ausente en las diferentes categorías (que al fin y al cabo eran la misma).



(los premiados y resto de comensales con los "minhires")

PD: Aún quedan trofeos para otros blogueros.

viernes, 22 de marzo de 2013

Premios Blogafari.



Pd: Próximamente.

jueves, 21 de marzo de 2013

Día del Padre.

Los besos y los abrazos del día del Padre no los puedo compartir (ni quiero, vamos, todos para mí). Lo que sí puedo es compartir los fantásticos regalos que he recibido (amén de lo anteriormente mencionado).

Un dibujo de técnica retro de los 8 bits, con el sol amaneciendo entre las montañas, una flor, un arbusto con frutos rojos y una tienda de campaña naranja, donde aún dormimos Asier y yo. Firmado y con fecha.


Una caja portalápices, para que me la lleve a la oficina y me alegre cuando vea el sol, caliente y sonriente. La Luna también sonríe y el árbol está pintado con técnica depurada. En los lados que no se ven, una nube blanca decora ambas esquinas. Obra de Aimar.



Pd: Y en el día del Padre, aprovecho para mandar un beso al mío.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Feliz año nuevo.

Tímidamente, sin grandes celebraciones, comienza la primavera.

Feliz año nuevo a todos.



Pd: Empezamos otra vuelta.

viernes, 15 de marzo de 2013

10 años.

Diez años, ya.


PD: Maravillosos.

lunes, 11 de marzo de 2013

Ausa-Gaztelu (9.040 dm.).

El sábado, nueve de marzo, aprovechando un fantástico día de viento sur, nos calzábamos las botas para adentrarnos en Aralar por donde más duele el cuello. Salimos de Larraitz mirando hacia la cima del Txindoki. Pero no íbamos al Larrunarri sino al vecino Ausa-Gaztelu (9.040 dm.). Habíamos preguntado por un buen lugar para una previa hidratación (léase hidratos de carbono) pero la respuesta llegó estando a la puerta de casa y no conseguimos encontrar el sitio recomendado. Así pues, sin redesayuno, comenzamos a andar temprano, entendido el concepto desde nuestro particular universo espacio-temporal.



Íbamos ligeros. Asier había tenido una caída en el colegio y penaba unas abrasiones en el hombro que le impedían llevar la mochila; solidariamente, Aimar tampoco la llevaba. Nieves y yo porteábamos lo necesario, amén de cargar con piñas y otros objetos que los niños recogían por el camino para futuras aplicaciones.

El camino estaba como lo recordaba y ciertos pasos seguían convertidos en un barrizal eterno. Un caballo muerto en mitad de la pista interrumpió durante un momento el paseo y la charla pero enseguida volvimos a los cuentos de los gentiles, lamias y la Dama Mari. Al rato, nos fijamos en la huella que el paso de los carros, con el tiempo, había ido dejando en la roca. Los niños se compadecieron del pobre animal (del muerto y del que arrastró el carro por aquellas piedras).


Llegamos al collado de Errekonta. El viento empezó a azotar. Y lo hacía muy fuerte, tanto que todo el duro repecho de subida Aimar lo hizo cogido de mi mano. Abordamos la cima rodeándola por la derecha, buscando la protección del viento y nos encontramos con una corta trepada. Podíamos haberla evitado accediendo por la izquierda pero tampoco fue un problema (aunque no la recomiendo a menores de seis). Comimos al socaire de las ruinas del castillo contemplando, a lo lejos, montes de grato recuerdo y montañas que nos gustaría recorrer.


 Volvimos a Larraitz lanzando piedras como los gentiles y nos detuvimos a jugar en el parque. Eran las seis de la tarde y el día seguía espléndido. Daba pena volver. Como no habíamos redesayunado ni llegado a tiempo para el pintxo del almuerzo entramos en Larraitz Gain y nos resarcimos de lo uno y lo otro.


 Ya de vuelta, nos detuvimos en Amezketa. Jugamos en el patio del colegio, localizamos otro lugar de avituallamiento recomendado, admiramos la parroquia y visitamos un viejo molino semi rehabilitado junto al río. 


Llegamos a Donosti ya oscurecido. Gran día.

PD: Una foto desde el punto de vista de los cuervos de nuestra excursión.
PD2: Y otra carta en el buzón, por si hay suerte.


viernes, 8 de marzo de 2013

Premio iRedes 2013 Letras enredadas.

Hoy, si no ayer, mi amigo Ander recibirá el premio iRedes 2013 Letras Enredadas. Hasta aquí todo normal (¡Bien por Ander!), si no fuera porque yo soy uno de los otros dos finalistas al premio (¡Bien por mí!).

iRedes es el Congreso iberoamericano sobre redes sociales. Aparte de tener un blog, ¿qué pinto yo en todo esto? El quid de la cuestión está en la categoría en la que hemos participado, Letras Enredadas. Dicha categoría nace en homenaje a Pedro de Miguel, autor del blog Letras Enredadas y profesor de Géneros periodísticos y Periodismo literario en la Universidad de Navarra.

Pedro de Miguel falleció en dos mil siete. Yo conocí su blog en dos mil ocho, cuando comencé el mío y cuando reencontré a viejos amigos, antiguos compañeros agazapados en mi memoria. Gracias al blog (o con la excusa de) he hecho algunos nuevos desde entonces.

Sé qué significa el premio, al menos eso creo. Porque Pedro de Miguel no era solo un profesor de la Facultad de Periodismo. Pedro de Miguel era Peter, era un amigo, un amante de las setas, los palíndromos y los juegos de palabras. Yo no le conocí pero sí he conocido a algunos de quienes fueron sus alumnos y amigos. Y por eso, por la huella que veo dejó en ellos, porque siento cómo influyó en la forma que tienen de ver las cosas, estoy doblemente orgulloso y eternamente agradecido a quienes me creyeron merecedor de dicho halago.

No soy el más adecuado para hablar de Peter pero si pincháis en algunos de los enlaces de la derecha comprobaréis de qué hablo.

PD: Y un pequeño juego de palabras enredadas que seguro hubiera encantado a Peter.
PD2: Gracias. Muchas gracias.

miércoles, 6 de marzo de 2013

No siempre vale.

Pan normal, noventa céntimos. Pan duro, un euro.


PD: Gran reserva: periodo mínimo envejecimiento de sesenta meses.

martes, 5 de marzo de 2013

Leitzalarrea.

El sábado, sin madrugar, pusimos en marcha la maquinaria montañera y en un tiempo récord estábamos redesayunando en Leitza. Pretendíamos cumplir un deseo pospuesto durante mucho tiempo: visitar Leitzalarrea.

Comenzamos a andar desde Ixkibar, tomando un camino que discurría paralelo a la pista. Aún había mucha nieve y la senda se intuía más que verse. Subimos siguiendo una huella de raquetas y marcas recientes de esquís, ayudándonos de las marras verdes y blancas que iba cantando Aimar (¿o eran blancas y verdes?).


Llegamos sin darnos cuenta a Aritzaundi. En su día leímos algo así como que el roble de aquel lugar apenas se podía rodear por nueve hombres dándose la mano. Como si no lo sospecháramos, la leyenda era del todo falsa; nueve hombres no se dan la mano así como así. Dos niños iban más que sobrados (también cabe la posibilidad de que no fuera este roble si no otro, pero bueno).


Llegamos a la loma de Urdola. La cubría un manto blanco impoluto y, al sol, hacía casi hasta calor. La nieve era cada vez más blanda, y se hacía difícil caminar. Aprovechamos para descansar junto al crómlech y la mesa de orientación. No habíamos comenzado la excursión precisamente pronto y ya pasaban de las dos. A partir de aquí, el camino era todo en descenso pero aún restaba la mitad del recorrido.

Continuamos la marcha.

Nos entretuvimos con yescas, bolas de nieve (quién sabe si no las últimas esta temporada) y contamos cuentos a turnos. También aprovechamos para recoger materiales para futuras manualidades.

Estábamos en la cara norte, había más nieve aún y Aimar empezaba a hundirse. Sus polainas son sencillas, sin cable de amarre, y se remangaban de vez en cuando, entrándole nieve en las botas. Nada preocupante pero sí para tener en cuenta.


Llegamos a un cruce. Las señales verdiblancas nos dirigían a la derecha, hacia Sarasain, Koskain,... pero giramos hacia la izquierda y nos subimos a la pista forestal para atajar. Ya habíamos cubierto nuestro cupo por hoy; Aimar ya no andaba cómodo. El truco casi nos cuesta caro porque la regata cruzaba la pista por un vado y venía a rebosar. Por suerte, Asier encontró un puente semioculto por la nieve y no tuvimos mayor problema. Llegamos a Izaieta.


En un primer momento, el lugar no pareció sorprender a los muchachos. Tal vez desde ahí abajo todo resulte siempre muy grande. Pero si las copas llegan hasta el mismísimo cielo, las ramas laterales de los abetos se tornan en lanzas asesinas cuando se los tala y se añaden un par de historias fantásticas más, Izaieta se convierte en un destino para repetir cuando la primavera cubra de verde los árboles de hoja caduca.

Retornamos a Ixkibar no sin antes detenernos a contemplar las huevas de rana sin eclosionar y las larvas de renacuajo, promesas de sonoridad de aquí a un par de meses.

PD: Aimar quiere que lo cuente, así que diré que se portó como un jabato.

viernes, 1 de marzo de 2013

Calendario Marzo.

Habrá que estar atentos a las señales: la luz, el olor del aire,....  Este mes empieza la primavera.



PD: Y ya hay ganas.