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viernes, 28 de diciembre de 2012

A vueltas con la tecnología.

Cuando comencé el régimen, compré una báscula electrónica de esas que también te dan el porcentaje de grasa, agua y músculo. Tampoco era muy cara así que jubilé la vieja y la nueva ocupó su lugar de honor, bajo la cama. El otro día, salseando por la web, me conecté a la página de BEURER (la marca en cuestión) y encontré un aviso. Decía algo así como que las básculas electrónicas de referencia XXXXX (la mía), distribuidas en Europa tenían un fallo en el transductor de presión y en el chip electrónico que hacía que no respondieran de manera lineal al peso. Añadían que el error solo se producía con grandes masas (sic del traductor del Google) por lo que la mayoría de la gente no observaría problema alguno. Sin embargo y por la calidad y responsabilidad y bla, bla, bla, de la marca, imprimiendo la hoja y copia de la factura, y llevándola al lugar de compra, ellos se hacían cargo de todos los gastos y de facilitar otra nueva.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡  Menuda M  !!!!!!!!!!!!!!!!!

Ayer fui a la farmacia a ver en cuanto se distanciaba de manera no lineal el peso de mi ex-báscula del  real.  El resultado, siete kilos.

No voy a decir que ya me parecía a mí raro la velocidad con la que adelgazaba pero pasar de hablar de veinte kilos a trece me produce, cuando menos, desasosiego. Nieves me dice que por lo menos sigo por debajo de los cien y de la línea de la obesidad. Sí, de acuerdo, pero por de pronto una tableta de turrón de chocolate ya ha ido pagando los platos rotos.

En cuanto pueda me paso por el Decartón y el régimen ya lo seguiré después de las Navidades (o del día de San Sebastián).

PD: Por favor, esto con mi vieja báscula analógica no pasaba.
PD2: F=-kX , de toda la vida.


Actualización: Feliz día de los inocentes.