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viernes, 16 de noviembre de 2012

BSS 48.

Así, con una abreviatura que cualquier adolescente leería como "Cuarenta y ocho besos", se anunciaba la Behobia-San Sebastián de dos mil doce. Pero el interés no procedía de una carrera en la que no pensaba participar sino en que Marc volvía este año. Y eso no me lo podía perder.

Que iba a correr lo indicaba en su blog pero lo que no esperaba era su llamada la víspera.

Tirurí, tirurí... tirurí, tirurí.
_¿Sí?
_¿Sergio?
_¿Sí?
_Soy Marc.
_¡Hombre, Marc! ¿Qué tal?
_Estoy en San Sebastián. Con Ander. Estamos en ....(biss biss)... en el Vallés, tomando algo. ¿Tú qué haces? ¿Te animas?
_Pues íbamos a salir, me pillas mal. Si te parece, mañana nos vemos.
_Sí, sí, te buscaré en el puente. Pasaré a las once y media (este año la salida era media hora antes de lo habitual).
_Vale, cuenta con ello.
_Bueno, a las once y treinta y tres, ya sabes. Ja, ja.

Y colgó sin saber que estaba mintiendo.

No habían salido de Behobia cuando busqué un sitio adecuado para las fotos. La suerte de hace unos años no se iba a repetir, con lo que no me quedaba más remedio que situarme en una zona lo más despejada posible. Encontré mi lugar junto a un arco hinchable, a cien metros de la meta. Dominaba la última curva y la pancarta de meta. Solo quedaba esperar que no se pusiera nadie delante sacando los brazos y me reventara la foto. No fue así.

Tras hora y media de lluvia intermitente, yo iba murmurando: "A la m... las fotos, fotos buenas, a la m... las fotos, fotos buenas,...", según la gente abría y cerraba los paraguas, cortándome la vista.

Pero los megáfonos anunciaron la llegada del primer corredor; y no era Marc. Le saqué unas fotos (que no tienen mayor interés), más que nada para probar enfoques y luces. Al poco Marc se asomó por la curva y empecé mi labor. Un repaso detallado de aquellas imágenes refleja el gran esfuerzo pero un instante después, enfilando la recta de meta, su semblante cambió, y fue acercándose a uno y otro lado de la carretera, chocando las manos con la gente que le aplaudía. Como una exhalación pasó frente a mí, los niños y Nieves, que habían venido para "hacer barrera" frente a los listillos que se me intentaban colar delante en el último momento.



Terminada su carrera, nos acercamos a la carpa por si podíamos sacarle unas fotos en el podio. Al llegar, nos encontramos con el resto de la familia que había acudido al evento: mujer, madre, hermana, cuñado, sobrinos,.... Gracias a la intervención de Mònica, aproveché el enchufe para colarme en la zona de entrega de medallas.

(A un paso de la cima, farola-garrote en mano)

El año pasado, Marc no obtuvo el resultado esperado. Quizás fue el calor, tal vez le vaya mejor un tiempo de perros, o puede que le faltaran los ánimos de su madre. Este año, estrena estado civil y, a buen seguro, Mercy habrá tenido algo que ver.

PD: Ya queda menos para la txapela.
PD2: Grande, Marc.


4 comentarios:

mòmo dijo...

Hay que agradecerle a Leiva que se prestara a hacer de telonero para que las fotos de Marc quedaran estupendas. Cuando consiga el primer puesto no sé cómo lo vamos a hacer. Igual necesitarás que corran unos metros Nieves y los niños -tus compinches- para probar enfoques y demás, je.

Marc Roig Tió dijo...

Me había pasado por alto esta entrada, jeje. Es que la vida de casado no me deja mucho tiempo libre, ¿eh?
Muchas gracias por las fotos y por no faltar a nuestra cita, aunque llegara antes de tiempo, jeje.
¡¡Hasta la BSS 49!!

Sergio dijo...

BSS a los dos.

Ander dijo...

Marc txapeldun fortináiner!