www.flickr.com

viernes, 30 de noviembre de 2012

Avances en métodos de adelgazamiento (II): Aprendiendo de la crisis.

Muchos me han preguntado por mi supuesto éxito frente a la báscula. Yo mismo estuve mucho tiempo queriendo perder peso y no podía; ansiaba bajar kilos y no había manera. Iluso de mí, estaba empleando los términos equivocados. Estando en periodo de crisis y con los vastos conocimientos adquiridos en telediarios y charlas de bar sobre macroeconomía y asuntos bancarios di con la solución.

Un día me percaté de algo obvio, lo que se pierde, se encuentra; y todo lo que baja, sube. Me refiero al conocido perfil de sierra ascendente que podemos admirar en la prima de riesgo actual. Un perfil que bien podría representar la gráfica de cualquiera que haya intentado perder peso a lo largo del tiempo. Había que buscar algo que no tuviera vuelta atrás. Y lo encontré: la hipoteca.

Allá por el 86, y con esa misma cifra en peso, comencé mi andadura universitaria en Bilbao. El alejamiento de la vida familiar (y de su menú) conllevó un desequilibrio importante en mi estado lo que me llevó a hipotecar mi salud, tomando prestados varios kilos. En un principio, pensaba devolverlos en verano pero, en su lugar, mi deuda aumentó. Curiosamente, y al contrario que las hipotecas habituales, los motivos del aumento fueron un interés decreciente y muy bajo así como unos ingresos claramente superiores a los gastos. Pero, al igual que las otras, el préstamo fue para muchos, muchos años.

Así pues, este verano, decidí cancelar la hipoteca. Negocié la deuda con Nieves, restringimos los ingresos, aumentamos los gastos, pusimos el interés por las nubes y, en fin, así están las cosas.

PD:Una vez cancelada, no pienso pedir otra ni loco.

2 comentarios:

mòmo dijo...

Explicas la crisis para que lo entiendan incluso los que no entienden a Abadía. Deberías plantearte escribir libros. Está de moda.

Sergio dijo...

¿Libros? De fotos ya tengo.