www.flickr.com

viernes, 31 de agosto de 2012

¡Piratas!

Ojo, spóiler.

Este jueves, volvimos al cine. Después del fracaso de Prometheus queríamos ir sobre seguro y fuimos a ver ¡Piratas! Aunque venía auspiciada por Sony, los creadores eran los mismos que hicieron Chicken Run y la fantástica serie de Wallace y Gromit, aunque... ¿qué os ha pasado, chicos?

Partamos del hecho de que no existe un género que abarque todas las películas de dibujos animados (ahora animación) para niños. Las hay de varios tipos. Algunas únicamente divierten y tienen acción a raudales de principio a fin, con una sucesión de escenas unidas por los pelos pero que cumplen perfectamente su cometido (léase, Cars 2); otras tienen un guión firme que las respalda y que, amén de entretener, tienen un trasfondo educativo, generalmente de valores morales (por ejemplo, El rey León); también las hay que, bajo una apariencia de película para público infantil, tienen una doble lectura hacia el público adulto que suele acompañar a sus vástagos y que merecen un puesto entre los clásicos (verbigracia, UP); y están las películas para olvidar, como la que titula este post.

Que lo mejor de la película sean los bailes de los ratones de los créditos y que tu hijo mayor te diga que le faltaba acción, son dos puntos a considerar.



Ciertamente, el título es el que es y, como tal, esperábamos una película de dibujos animados de piratas, pero no. Sí, hay piratas pero, en cualquier película del género que se precie, tiene que haber hay un malo muy malo, es decir, un malo-malo, y la Reina Victoria de Inglaterra no llega a serlo. La trama se disipa y va de un lado a otro sin profundizar en ningún momento. Y bien que podían haberlo hecho. Las islas piratas o el Londres Victoriano, se prestan perfectamente a ello pero, lo dicho, la película va de un lado a otro sin más. Los personajes son divertidos, pero tal vez sean demasiados. Lo mismo que no hay un malo-malo, tampoco hay un secundario importante. Lo intentan, pero no lo consiguen. También hay en los diálogos sutiles referencias picantes sobre las indumentarias de las nativas de los mares del sur, los escotes de las londinenses o las curvas de las mujeres que los niños no entienden y que los adultos no necesitamos. Tampoco es que sea todo malo. Hay alguna que otra persecución que merece la pena y una cierta lección moral que podría resumirse en el refrán: "Gloria vana, florece y no grana". Pero no mucho más y, sobre todo, habiendo como hay más oferta que nunca en las salas.

En fin, en el blog de al lado nos han recomendado Brave, pero una chica que maneja un arco, por muy pelirroja y rebelde que parezca, no atrae al público masculino de seis a ocho años. No al menos compartiendo cartel con Tadeo Jones, nuestro próximo objetivo, que se estrena hoy y que no sé cuándo iremos a ver.

PD: Las palomitas volvieron a triunfar.
PD2: Días antes, los muchachos fueron a ver Madagascar 3 con su Tía madrina, y volvieron muy contentos. Por lo que cuentan, entra en el grupo de Cars 2.

1 comentario:

mòmo dijo...

Suscribo todo tu análisis. Y sí: cuando te comenté lo de Brave estuve a punto de añadir "aunque no sé si a los chicos...".